La alarma parece haberse encendido. Y para numerosas entidades financieras, la pregunta por ahora sigue vacante: ¿hasta cuándo? La industria del fideicomiso financiero, el vehículo con el que las cadenas de venta de electrodomésticos financian sus compras en el mercado de capitales, parece estar cerca de la extinción. Así, al menos lo plantean en el sector.
Como cualquier otra empresa, los fideicomisos pagan impuesto a las Ganancias; como cualquier otra empresa, también deben hacerle frente a los adelantos del pago de Ganancias que le requiere la AFIP. Los fideicomisos son sujetos del impuesto a las ganancias; los financieros son asimilados a las sociedades de capital, o sea, pagan la tasa del 35% sobre las ganancias netas imponibles obtenidas en el ejercicio de la propiedad fiduciaria, señalan en la city.
Pero si bien en el caso de las empresas, esos adelantos son luego neteados con las Ganancias efectivas y por ende, cuando el pago excede lo adeudado es colocado como crédito fiscal, en el caso de los fideicomisos su duración (en promedio 2 años) atenta contra la medida de la AFIP, ya que ese crédito no sirve.
Un fideicomiso nace con un monto elevado, un alto volumen y en dos años generalmente se extingue, porque los créditos que generan ese fideicomiso comienzan a pagarle al inversor y a medida que avanzan esos pagos, hay menos activo a cobrar, el fideicomiso genera menos renta, señala un especialista de un banco de renombre. Por eso el primer pago de Ganancias es el más elevado, pero cuando la AFIP toma esa medida para pedir los adelantos subsiguientes, entonces está cometiendo un error, porque el fideicomiso va perdiendo valor a medida que pasa el tiempo y cobrarle anticipos que exceden en forma sustancial la ganancia que va a generar un daño directo contra la posibilidad de que siga el negocio, agrega.
El ejemplo está sobre la mesa: un fideicomiso que se estructura y sale al mercado en noviembre, puede pagar de Ganancias $ 1 millón a fin de año. Con esa medida la AFIP pedirá de oficio un adelanto de Ganancias de $ 12 millones ($ 1 millón por mes) pero a lo largo de ese año el fideicomiso irá generando cada vez menos activo, es decir, se irá alejando de esa marca que le impone el fisco con lo cual cada mes que pasa genera más crédito fiscal. Si la AFIP no le reintegra de inmediato el sobrante del pago, entonces el costo financiero se eleva.
En una consultora corroboran el escenario y suman un dato urgente: en las últimas semanas se pidió en muchos casos la reducción del anticipo, pero la AFIP se niega a hacerlo rechazando los pedidos en términos esquivos y probablemente lo otorgará como crédito fiscal.
Incluso la última semana, distintas entidades se reunieron en sus respectivas asociaciones para compartir las inquietudes y probablemente en los próximos días tenga lugar un nuevo encuentro. Plantean que de seguir así, el costo del financiamiento en el mercado subirá en forma abrupta en el mejor de los casos.

