Por MATÍAS BARBERÍA - De sostenerse la velocidad de caída que mostraron las reservas internacionales en los últimos doce meses, el Banco Central (BCRA) se encontraría con la misma cantidad que tenía en diciembre de 2001 antes de las próximas elecciones presidenciales. La proyección, hecha por analistas, no implica una predicción pero da una muestra de la complejidad de la situación y sustenta apuestas por cambios de rumbo en la política que conduce Mercedes Marcó del Pont, titular de la entidad. Las reservas cayeron u$s 100 millones el viernes y acumularon así una caída de u$s 12.864 millones en los últimos doce meses. Ese promedio de algo más de u$s 1.070 millones de pérdidas mensuales que, de mantenerse estables, llevarían a las reservas del BCRA a los u$s 15.232 millones que alcanzaron en diciembre 2001, momento en que estalló por los aires la convertibilidad. Ante este panorama, y dada la falta de acción de las autoridades, no llama la atención que comenzaran a correr rumores sobre posibles medidas tendientes a frenar la sangría de dólares que van desde la intensificación de las trabas a las importaciones a mayores controles sobre el pago de servicios al exterior, particularmente los relacionados con el turismo, reflexionaron Leonardo Chialva y Martín Benegas Lynch en un informe de Delphos Investment. El ejercicio, con todo, no deja de ser caprichoso. En las últimas semanas la tendencia se aceleró y, cálculos basados en plazos más cortos permitirían estimaciones más pesimistas. Desde septiembre y hasta lo que va de noviembre, las reservas del BCRA han caído a un ritmo promedio de u$s 82 millones por rueda. Teniendo en cuenta un promedio de 20 días hábiles por mes, estamos hablando de una tasa de caída sostenida superior a los u$s 1.600 millones mensuales: a esta otra velocidad, el nivel de reservas de 2001 se alcanzaría en menos de 11 meses. El economista Federico Muñoz, titular del estudio que lleva su nombre, sostiene que en este último plazo hubo un cambio atendible en la dinámica de caída de reservas, visible en las ventas por más de u$s 2.000 millones que debió hacer el BCRA en octubre. En las últimas semanas se ha verificado un sutil cambio en la tendencia que agudizó el déficit del mercado cambiario y aceleró el ritmo de la caída de reservas, señaló. Lo que vimos fue una retracción adicional de la oferta de dólares (sojeros demorando liquidaciones, extinción completa de ingreso de dólares financieros) y una aglomeración de demandantes de dólares (importadores intentando anticipar pagos, turistas gastando a cuenta, empresas procurando cancelar deuda externa, etc.) que a falta de otros oferentes terminaron golpeando las ventanillas del BCRA, concluyó Muñoz. La aceleración en la caída se mantiene. La semana pasada las reservas cayeron u$s 466 millones y las ventas del BCRA fueron de, al menos, u$s 322 millones en el mismo plazo. Ya sea que se haga hincapié en la velocidad de caída del último año o de las últimas semanas, la conclusión es la misma. La inacción ya no es una opción para Marcó del Pont. La funcionaria probó que no es ajena al problema con algunas medidas con las que intentó forzar mayor oferta y reprimir hasta cierto punto la demanda. El viernes pasado, incluso, pareció dar indicaciones de pretender hacer una abordaje más agresivo cuando reconoció la relevancia del problema inflacionario y habló de medidas desde la heterodoxia para contener precios. |