Nadie esperaba que la recepción del mercado resultara tan áspera desde los inicios: a sólo una hora y media de que abriera el mercado cambiario, y a sólo cuatro de que el banquero Juan Carlos Fábrega desembarcara en el edificio de Reconquista 266, el dólar oficial ya se había disparado hasta 5 centavos, a los $ 6,06 en el mercado mayorista en el que operan los bancos, la Bolsa porteña caía un 3,5% por el derrumbe de las acciones energéticas y financieras; y los papeles argentinos en Nueva York (ADR) acompañaban el pesimismo con una baja cercana al 2,5%.
El revés en los mercados obligó al flamante jefe del organismo a interiorizarse desde su llegada en los negocios que hacía por esas horas la histórica mesa de operaciones de la entidad, comandada por Juan Basco.
Fue una primera señal que entusiasmó a los empleados del organismo oficial: el respeto a una línea gerencial que había dejado de ser escuchada en estos años por la ahora expresidenta de la entidad, Mercedes Marcó del Pont, y que podría tomar protagonismo con la nueva gestión.
La mesa saldría a marcar la cancha sólo unas horas después, ofertando billetes por debajo de los $ 6,05 y recortando la suba del billete unos dos centavos, hasta los $ 6,04.
Entre los temas por abordar estuvo, también, la licitación de Letras que semanalmente hace el Central, y que esta vez se ubicó en los $ 2.287 millones, con una inyección que quedó en los $ 1.200 millones.
El plan fue ponerle un techo a la suba de tasas que mostraba por esas horas el mercado interbancario: el call money se disparó hasta el 17% anual, producto no sólo de la caída de liquidez en algunas entidades sino del mayor riesgo que se empezaron a percibir sobre algunas carteras desde los propios bancos.
Al mediodía, el banquero se reunió con la hasta ayer jefa del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, con uno de los cuatro directores y con la mesa de operaciones Lebac y Nobac. Si bien el contenido de la charla no trascendió, en el entorno del funcionario transmiten que la agenda de normativas y eventuales medidas que podría encarar Fábrega no tendrá necesariamente relación con la que llevaba adelante su predecesora.
Además, reconocen que habrá lugar para una mayor contabilidad creativa en el organismo, que asegure un aceitado financiamiento al Tesoro de cara a un mes que estacionalmente requiere de liquidez; y que no habrá demasiados titubeos en el abandono de algunas formas ortodoxas, como la moderación de la emisión monetaria y la resistencia a la suscripción del BAADE. "Los únicos que se oponían al BAADE fueron despedidos. Adiós al CIADI y al Banco Mundial", se entusiasmaba un lobbysta oficial. El banquero tendrá que lidiar, aun así, con la resistencia que ya mostraron a la suscripción algunas de las entidades financieras; especialmente, las extranjeras.
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