Por Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) jugó fuerte ayer para mantener a raya la tasa de devaluación del peso y, a la vez, intentar desacreditar las especulaciones instaladas en el mercado sobre una posible mayor depreciación de la moneda mediante un desdoblamiento cambiario que encarezca algunas actividades, como el turismo. La mesa cambiaria de la entidad, desde anoche bajo la conducción de Juan Carlos Fábrega, no dudó en destinar US$ 171 millones de las reservas para defender un ajuste no superior al 0,1% en la cotización oficial para los negocios mayoristas de la divisa (cerró a $ 6,0460) respecto de la jornada previa. A esa altura, entre privados ya se habían pactado operaciones con alzas de 0,25 por ciento (con relación al mismo punto de partida), es decir, de hasta un centavo por encima ($ 6,0560). Buscó, de esta manera, cortar de cuajo las apuestas a una mayor devaluación del peso, que habían tomado vuelo especialmente desde anteayer, cuando ya se sabía que un técnico abierto defensor de las bondades del desdoblamiento cambiario como Axel Kicillof había sido ascendido a ministro y, sobre todo, luego de haberse observado que el BCRA había convalidado 48 horas antes el mayor deslizamiento en el tipo de cambio oficial de los últimos cinco años (dejó trepar su precio un 0,6%, al pasar de $ 6,0040 a $ 6,040 en un día). Para avalar ese ajuste había vendido unos US$ 110 millones. Según el dato preliminar difundido anoche, quedaron en 31.900 millones redondos, exactamente 171 millones por debajo del nivel previo y a 11.390 millones de distancia del nivel en que habían concluido en 2012. En el mercado lo interpretaron como "una jugada pensada". "La sensación es que están dispuestos a asumir el costo necesario para volver a tener el manejo de las expectativas del mercado. Claro que, para que resulte, debe ser sostenido y estar acompañado por otro tipo de anuncios, porque no podés seguir rifando reservas a este ritmo para nada", juzgó ante la consulta el jefe de la mesa de dinero de un banco privado local. En el Banco Central, en cambio, se limitaron a aceptar que la idea fue desarmar buena parte de las expectativas creadas en la jornada previa. "Ayer [por anteayer] había sido una jornada de transición", deslizaron, sin desconocer el condimento que la expectativa de una mayor devaluación agrega a una inflación ya de por sí cebada. Ayer, en cambio, las primeras ofertas de los bancos aparecidas en los sistemas electrónicos fueron a $ 6,0350 y $ 6,0450 para compra y venta, respectivamente, según los operadores. En ese momento el BCRA "se apresuró a intervenir cerca del mediodía vendiendo a 6,0450 pesos unos 20 millones de dólares", apuntaron. "Luego el mercado siguió operando con volumen creciente y precios en alza ante un aparente retiro del ente monetario, pero fue en ese momento cuando salió a frenar la suba y poner la cotización en $ 6,0460 del cierre", apuntó en su tradicional reporte diario de operaciones la corredora ABC Mercado de Cambios. Lo que no cambió fue la reticencia del sector privado a liquidar divisas. De hecho, el BCRA debió aportar la mitad de los dólares que ayer cambiaron de manos al valor oficial en un mercado que registró transacciones por US$ 339 millones y en el que el desbalance entre los que quieren comprar y los que quieren vender tiende a agudizarse a la espera de novedades. |