El barril West Texas Intermediate (WTI) con entrega en septiembre escaló ayer un 2,1%, hasta 54,76 dólares, sus cierre absoluto más alto de la historia, aunque en términos reales, una vez descontada la inflación, el barril de crudo estadounidense se coloca en máximos desde la guerra entre Irán e Irak a principios de los 80.
Los inventarios de gasóleo de calefacción cayeron la semana pasada en 7,3 millones de barriles, muy por encima de lo esperado por el mercado. Con esa caída, las reservas se sitúan casi un 14% por debajo de la media de los últimos cinco años. Por su parte, las existencias semanales de crudo repuntaron en 4,2 millones de barriles, hasta 278,2 millones de barriles.

