El BID reveló que el país registró un aumento del 143% en el nivel de inversión, respecto del año pasado, seguido de Chile, México y Brasil
Las inversiones extranjeras en Latinoamérica aumentarán este año, después de la crisis abierta desde 1999, debido a la recuperación económica, según el responsable de un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ziga Vodusek. La estabilidad macroeconómica es uno de los principales factores de esa recuperación del flujo de inversiones, además de las perspectivas de crecimiento, de "casi el 5 por ciento este año" y de "casi el 4 por ciento para 2005", destacó Vodusek en la presentación hoy del estudio "Inversión extranjera directa en Latinoamérica: el papel de los inversores europeos".
Aunque reconoció que no se alcanzarán los niveles de inversiones de finales de los años 90, que, a su juicio, tuvieron un carácter excepcional, recordó que en la primera mitad del ejercicio, la progresión respecto al mismo período de 2003 fue del 143% para Argentina (1.454 millones de dólares), del 99% para Chile (1.570 millones), del 95% para México (10.292 millones) o del 56% para Brasil (5.639 millones).
El editor del documento precisó que hay una serie de factores negativos sobre la recuperación del flujo de inversiones, y citó la "volatilidad económica por el peso de la deuda y la "fragilidad" de América Latina, los problemas de competitividad de la región frente a otros centros de atracción, las carencias en términos de educación o de reformas micro-económicas.
Vodusek recordó que las inversiones europeas en Latinoamérica pasaron de una media anual de 2.414 millones de dólares en la primera mitad de los 90, lo que representaba un 24,3% del total recibido por la región, hasta 22.074 millones en la segunda parte de la década, que suponía el 61,1%.
Por países, España fue el que más contribuyó al ascenso de la inversión europea, ya que de la media anual de 548 millones de dólares entre 1990 y 1994, se pasó a 10.736 millones de 1995 a 2000.
Las inversiones españolas, como las portuguesas estuvieron dirigidas mayoritariamente a las privatizaciones o adquisiciones de empresas, sobre todo en el sector de los servicios, y tuvieron poco peso relativo las creaciones de nuevas unidades de producción.
Preguntado sobre el impacto en el crecimiento económico, el responsable del informe admitió que ese tipo de inversiones en privatizaciones o adquisiciones "tal vez no tienen un impacto directo sobre el empleo (...) pero sí sobre la productividad".
Añadió que el problema es que una parte del flujo de dinero llegado a Latinoamérica en los 90 no generó vínculos con la economía local.
Tras recordar que Mercosur fue la región latinoamericana que más atrajo las inversiones europeas en la segunda mitad de los 90 (15.996 millones de dólares anuales de media de un total de 22.074 millones), explicó que fue también donde se produjo el bajón más fuerte desde 1999.
El experto del BID dijo que el sector más afectado por esa crisis fueron los servicios, en particular en Argentina, y que algunas de las reacciones de las empresas han sido la racionalización y la reestructuración, la retirada de algunas compañías de Latinoamérica o una mayor conciencia del riesgo.
Vodusek consideró que hay que dar tiempo al acuerdo de asociación de 2000 entre la Unión Europea y México para que dé resultados en términos de subida de las inversiones del Viejo Continente con el país azteca, como los dio el Tratado de Libre Comercio de 1994 con Estados Unidos.
También sobre México, indicó que el repliegue de las inversiones exteriores fue inferior al registrado en otros países de América latina tras la crisis de 1999, y se mostró optimista respecto a las expectativas de este país, que ha visto cómo en el primer semestre las importaciones de sus maquiladoras han aumentado en torno al 20%. |