Dicen que las batallas más importantes son las que se pelean en silencio. Para el Gobierno, estos días son impares. Hay profunda preocupación por la caída en las reservas, pero una parte nada menor de la estrategia enarbolada es, precisamente, hacer que no se note. Se ha puesto en marcha la vieja maquinaria del cambio de funcionarios, pero también de un giro en la pragmática sucesión de eventos que busca hacer menos incierta y dramática la transición política. Para algunos, sólo se trata de una mise en scene que ha vuelto a dividir las aguas de la credulidad. Endeudarse, subir impuestos, quitar subsidios, reducir la emisión monetaria, desdoblar el tipo de cambio para bienes suntuarios vía impuestos internos, ya son parte de esa palabra que nadie dice pero que todos practican: ajuste.
Pero es en el terreno financiero donde se celebra la madre de las batallas.Capitanich y Kicillof coinciden: hay que ajustar rápido un 15% el tipo de cambio oficial, llevarlo a $ 7 en las primeras semanas de 2014. Fábrega ejecuta ese plan que podría ampliarse si, como se prevé, la devaluación no se traslada a precios. Eso podría traer una parte de los u$s 6.000 millones que guarda el campo adentro de los silos bolsa. ¿La estrategia? Avisarle al agro que la cotización de la soja podría bajar en 2014, al tiempo y que se les ofrecerá pronto un precio para los soja-dólares más competitivo.
En cuanto al dólar blue, los esfuerzos del Gobierno son por hacerlo desaparecer. En ese camino, la Anses vende bonos baratos en dólares; dicho de otro modo, les ofrece a los inversores un dólar futuro a $ 8,35 y se queda con los pesos. Esto le baja volumen al mercado blue y, por ende, también precio (ayer llegó a $ 9,23) pero tiene dos debilidades: por un lado, si la Anses vende bonos, podría quedarse sin ellos en breve, por eso hay algunas mesas de dinero que sospechan que esos bonos son alquilados o caucionados. Por otro, cuando el precio de un bono cae, su rendimiento sube. Así, por obra de la Anses, el costo financiero para la Argentina sube.
Aquí es donde entra YPF. No sólo el acuerdo con Repsol sumaría los dólares de Pemex a las reservas. La petrolera argentina se apresta a salir al mercado internacional. Buscará hasta u$s 3.000 millones que podrían estar garantizados con granos, fruto del pago de las exportaciones de la petrolera, lo que arrojaría una tasa del 7%. El costo financiero de YPF es sensiblemente menor del que pagaría Argentina. Dicho de otro modo: el dinero para YPF es más barato pero los dólares que entrarán a las reservas son los mismos.
En las últimas horas, el titular del BCRA Juan Carlos Fábrega se reunió discretamente con varios de los principales banqueros. Los tranquilizó con sus intenciones, pero también los alertó que su gestión no será como la de Marcó del Pont. Habrá más estrategia, más acción en el mercado. Pidió colaboración. Las mesas de dinero de los bancos son jugadores del mercado en el que el banquero central planea anotar su victoria. Por otro lado, es inminente cierta flexibilización en el envío de utilidades al exterior por parte de empresas. Los industriales brasileños de San Pablo le comunicaron al Gobierno que si se solucionara el problema de la remisión de utilidades, entonces volverían las inversiones, incluída la de la minera Vale do Río en Mendoza, suspendida a mediados de este año por desacuerdos financieros.

