El dólar inició la semana con nuevos, aunque leves, descensos frente al euro. Los inversores volvieron a castigar a la divisa estadounidense después de que las cifras macroeconómicas publicadas en los últimos días reflejen una clara desaceleración del ritmo de recuperación de la primera economía mundial. Los avances del euro estuvieron más relacionados con estos síntomas de debilidad del billete verde, ya que las cifras macroeconómicas que se conocieron en la zona euro tampoco beneficiaban la toma de posiciones en la moneda única. La tasa de inflación interanual en la zona euro descendía hasta el 2,1%, a tan sólo una décima del objetivo marcado por el Banco Central Europeo. Los avances en el precio del crudo no está repercutiendo de momento en la inflación, con lo que el organismo emisor logra mantener estables los precios sin necesidad de modificar su política monetaria.
Además, los datos facilitados por el Departamento del Tesoro de EE UU reflejan que la inversión extranjera en activos norteamericanos se incrementó durante el mes de agosto al ritmo más bajo desde el mes de octubre de 2003, lo que también penalizó al billete verde.
El dólar no se vio fortalecido por las palabras del presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, el pasado viernes, en las que aseguró que los efectos de la subida del petróleo en la economía no serían tan nocivos como los que se produjeron en la llamada crisis del petróleo de 1973.
Los inversores aún tienen frescos en la mente los datos del déficit comercial en EE UU, que se situó en su segunda cifra más elevada de la historia. Los datos del índice de confianza de la Universidad de Michigan, que se conocieron el pasado viernes, mostraron descensos superiores a los previstos por el mercado.
Minutos antes de la apertura de Wall Street, el euro abandonaba el tono plano que había mantenido a lo largo de toda la sesión y lograba sobrepasar la cota de 1,25 dólares, por encima de la cual se consolidaba cerca del cierre de la sesión en las principales plazas del Viejo Continente.
Sin embargo, el euro perdía terreno frente a la libra esterlina, mientras que se mantenía en su cotización frente al yen. El cambio dólar/yen también se mantenía estable, en torno a 109,2 yenes por dólar.