Por Martín Dinatale - "Estamos muy contentos con los cambios. Nunca hubo una ruptura del diálogo, pero ahora hay más optimismo y un diálogo que entró en vigor", expresó ayer con una sonrisa cómplice el ministro de Desarrollo e Industria de Brasil, Fernando Pimentel, luego de una reunión que mantuvo con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Sin mencionarlo en forma directa el funcionario brasileño hablaba elípticamente de la nueva etapa que el Gobierno inició con Brasil tras la salida del polémico ex secretario de Comercio Guillermo Moreno. Algunos hablan de la "desmorenización" del vínculo con Brasil en relación con una etapa más aperturista de la Argentina. Pero más allá de los eufemismos, el vuelco de las relaciones ya tiene resultados concretos: la apertura de las fronteras para productos brasileños, la posibilidad de analizar cambios en el rígido esquema de declaraciones juradas exigidas a los importadores y la ratificación de que la Argentina acordará con Brasil y el resto del Mercosur una oferta para llevar a la negociación con la Unión Europea por un eventual acuerdo de libre comercio. Pimentel viajó a Buenos Aires junto con el asesor en temas internacionales de Dilma Rousseff, Marco Aurelio García. Ayer se reunió con Capitanich y anteayer con el ministro de Economía, Axel Kicillof, y con la ministra de Industria, Débora Giorgi. En todos los encuentros estaba el embajador Everton Vargas y como primer trofeo de la etapa post-Moreno la misión brasileña se llevó la promesa de la Argentina de liberar los productos de la industria del calzado y los automóviles que están varados en la frontera y hasta ahora no podían ingresar en el país. "Todas las mercaderías que están con problemas comienzan a ser liberadas a partir de la semana que viene", dijo Pimentel. "Lo importante es que aquello que estaba incomodando más a nuestros exportadores está resuelto; va a ser liberado", agregó. Según confiaron a LA NACION fuentes calificadas de ambos gobiernos que participaron de los encuentros de ministros, la intención es extender la apertura de productos brasileños no sólo a la industria automotriz y el calzado. También se mencionó la posibilidad de un flujo comercial de la industria de fármacos y de la industria naval brasileña. El tema de las declaraciones juradas anticipadas (DJAI) exigidas a los importadores no se abordó de lleno en los encuentros de ayer y anteayer. Pero fuentes allegadas a Capitanich sostienen que hubo un compromiso para "flexibilizar" ese tema. Se le dará un tiempo al reemplazante de Moreno, el álter ego de Kicillof, Augusto Costa, para evaluar este tema y no herir susceptibilidades en los países de la región. Se entiende: los empresarios de Paraguay, Uruguay y Chile también reclaman cambios en el esquema proteccionista argentino de las DJAI que impuso Moreno. Capitanich viajará en los próximos días a Brasilia para continuar con las negociaciones bilaterales. Para que no haya dudas de que el cambio de estrategia de la Argentina forma parte de la etapa de "desmorenización" de las relaciones bilaterales, Pimentel ayer dijo: "Hubo un cambio de equipo aquí y nosotros creemos que el cambio fue positivo. Nunca hubo una interrupción, pero diría que el diálogo va a proseguir ahora con más vigor. Las perspectivas son buenas". Cuando la prensa le pidió especificaciones o si ese cambio respondía a Guillermo Moreno, el ministro de Industria brasileño no quiso dar nombres y sonrió pícaro. En reserva, ambos gobiernos dieron por entendido que la salida del ex secretario de Comercio descomprimió mucho el vínculo tirante que hubo en los últimos años entre la Argentina y Brasil. A la administración de Rousseff el malhumor y las políticas excesivamente proteccionistas de Moreno le valieron un fuerte dolor de cabeza con la industria paulista y la salida del ex embajador Enio Cordeiro. Por otra parte, tras el encuentro de Pimentel, Marco Aurelio García y Capitanich la Argentina aceptó efectuar la semana próxima una propuesta para avanzar en el cierre de una estrategia común para que el Mercosur negocie un acuerdo comercial con la Unión Europea, con el objetivo de buscar la integración entre ambos bloques comerciales. "Estamos trabajando con la máxima coincidencia de la oferta, llegando a una que seguramente superará el 70 por ciento de apertura", dijo Capitanich. El dato contrasta con el clima que se vio hace dos semanas, cuando la Argentina elevó en Caracas una oferta considerada "pobre" y alejada de las pretensiones de Brasilia de lograr 90% de apertura. Agasajo de la UE a LorenzinoFue un encuentro informal y hubo un clima "muy cordial", según los comensales. El embajador de la Unión Europea (UE) en la Argentina, Alfonso Diez Torres, y varios de sus colegas del bloque agasajaron anteayer a diplomáticos y políticos del Gobierno que dialogan con la UE. A la casa de Diez Torres llegó, entre otros, el ex ministro de Economía y designado embajador en la UE Hernán Lorenzino, quien adelantó algunas ideas de lo que hará en Bruselas. |