Por Martín Kanenguiser - El Ministerio de Economía respaldó ayer la gestión del ex ministro Hernán Lorenzino para avanzar en un acuerdo con el Club de París, que no será fácil de cerrar por las diferencias en los plazos ofrecidos por ambas partes. Tras el viaje a París de Lorenzino, jefe de la unidad de reestructuración de deuda, fuentes del Economía indicaron a LA NACION que el ministro Axel Kicillof apoya la idea de un acuerdo con este grupo de países con los que la Argentina está en default desde fines de 2001. De hecho, Lorenzino viajó con el ex secretario de Finanzas Adrián Cosentino, que lo secunda en la mencionada unidad, y con el subsecretario de Financiamiento, Germán Plessen, quien sigue en funciones con el nuevo secretario de Finanzas, Pablo López. El viaje, que comenzó el domingo y finalizó ayer, sirvió para reiniciar formalmente la negociación más allá de las cifras que debe la Argentina (cerca de 9500 millones de dólares), con una oferta que se acercaría a lo que se le propuso a las empresas que ganaron juicios en el Ciadi (el tribunal arbitral del Banco Mundial), tal como informó ayer LA NACION. En Economía aclararon que la oferta final aún está en elaboración, pero subrayaron que "la intención del ministro es cerrar los problemas que a la Argentina le generan controversia y un aumento del costo de financiamiento". Sin embargo, la negociación no será fácil, ya que los acreedores plantearon que si la Argentina no ofrece un plazo corto de pago (esto es, para ellos, 18 meses como máximo) debe intervenir el Fondo Monetario Internacional (FMI) como agente de monitoreo del desembolso; en tanto, el Gobierno planea un cronograma de hasta 10 años, con bonos, en un contexto de caída de reservas que dificulta la posibilidad de realizar un pago inicial. "La situación es complicada porque para un pago corto no hay fondos y para un pago largo los acreedores exigen que esté el FMI, como ocurre con otros acuerdos del Club", indicaron a LA NACION fuentes al tanto de la negociación. Por otro lado, la fuente confirmó que, como indicó LA NACION, se abrió un canal de negociación paralela con el gobierno de Estados Unidos a través de un ex funcionario, para recomponer las relaciones y tratar de superar la desconfianza mutua, más allá de la embajada que conduce Cecilia Nahón. El ex funcionario fue recibido por Alex Lee, encargado del seguimiento de América latina en el Departamento de Estado. Cambio de enfoqueAllí se acordó que sería importante, además de avanzar en la cuestión del Club de París, que la Argentina deje abierto el nuevo canje de deuda -que fue anunciado, votado por el Congreso, pero hasta ahora no concretado- sin fecha de cierre y que se evite el enfoque en que Estados Unidos aparezca apoyando en forma bilateral a la Argentina, y se enfatice en cambio que, en la cuestión de los holdouts , hay un riesgo global por el reclamo de los "fondos buitre". Además, se sugirió utilizar a los colaboradores del papa Francisco -y de la experimentada diplomacia del Vaticano- como intermediarios entre ambas partes. La intención del encuentro fue plantear un escenario más equilibrado, entre el discurso poco realista del Gobierno y la visión a veces "apocalíptica" planteada por dirigentes de la oposición ante los funcionarios de Washington, explicó la fuente, con la intención de que el gobierno de Obama contribuya a que haya una transición ordenada hasta 2015, luego de la derrota electoral del Gobierno en las elecciones legislativas de octubre pasado.. |