Wall Street recibió con una alfombra roja a YPF, en su segunda
colocación de deuda en el extranjero desde 1999. Sus acciones no tardaron en
reaccionar, con un notable ascenso del 7,63% en Buenos Aires y del 8,42%
para sus ADR en Nueva York. El fervor fue tal que los papeles de la
petrolera triplicaron sus negocios habituales en ambas plazas. Así, el panel
líder aprovechó el impulso para ganar un 2,33% hasta las 5.380,89 unidades.
A pesar de que esta emisión podría vaticinar un eventual retorno de la
Argentina a los mercados internacionales para recomponer sus reservas, el resto
de los activos no acusó recibo. Los bonos continuaron con volúmenes
irrisorios de $ 360 millones en el mercado de concurrencia de la Bolsa.
El Boden 2015 acaparó casi un tercio de estas operaciones aunque anotó otro
mínimo incremento del 0,14%.
En tanto, el Bonar X que vence en 2017 tuvo otra rueda prácticamente neutra.
Este papel mediano era el predilecto de los grandes jugadores porque ofrecía
rendimientos atractivos y cobertura ante el "blue". Pero desde que la
ANSES y el Banco Central empezaron a ofrecerlo para bajar al "contado con
liquidación", sus negocios se estancaron.
No obstante, teniendo en cuenta que su retorno se mantiene en el 11% -contra el
9% del RO15-, cuando se acorte el margen de maniobra de los organismos
oficiales, el Bonar X tendrá un considerable espacio para mejorar.
Por su parte, los cupones atados al desempeño de la economía se mantuvieron en
rojo. El INDEC debe cambiar la base de medición en los próximos meses y esto
podría afectar el pago de u$s 3.000 millones en 2014. No sería la primera vez
que el Gobierno decida alterar un índice para ahorrarse unos pesos. Por lo
pronto, los cupones emitidos en moneda local acusaron una pérdida del 2,60%,
mientras que los nominados en dólares cayeron un 1,29% en Buenos Aires y otro
0,66% en Wall Street.
En cambio, los demás títulos que cotizan en Nueva York operaron dispares. Al alza
del 0,62% en el Discount no pudo sumarse el Global 2017, que registró otra
merma del 0,63%. De esta manera, el riesgo-país que releva JP Morgan trepó
un 0,87% hasta los 811 puntos básicos.
Del lado del mercado de cambios, la entidad que maneja Juan Carlos Fábrega
sorprendió al no intervenir en el contado, aunque marcó anotaciones a
futuro. Sus reservas internacionales lograron una mejora marginal de u$s 21
millones para finalizar en los u$s 30.579 millones. Luego de alcanzar
récords de negocios consecutivos en torno a los $ 450 millones, las operaciones
se normalizaron con un volumen de $ 193 millones, ante una moderada presencia
de las cerealeras. El dólar mayorista cerró en $ 6,318 convalidando un
ritmo de devaluación del peso en el orden del 0,41%, sensiblemente mayor
respecto de la semana pasada. Así, la divisa "oficial" escaló dos
centavos y medio hasta los $ 6,32, mientras que el dólar-tarjeta o
"turista" para argentinos que viajan al exterior se ubicó en los $
8,532. Además, el "contado con liqui", que permite fugar dólares
mediante el arbitraje de bonos, perdió diez centavos, a $ 8,46. El
Gobierno no permitirá que esta cotización se escape en el corto plazo porque es
un instrumento vital para controlar al "blue". Igualmente, el
billete estadounidense en los circuitos paralelos aumentó otros diez centavos
hasta los $ 9,70.
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