Por José Hidalgo Pallares - Para los expertos del sector, la causa de los cortes de luz que ya afectan a distintas zonas del área metropolitana está clara: una política tarifaria que, además de desalentar las inversiones en el sector, estimula la demanda energética. En ese diagnóstico coincidieron tres ex subsecretarios de Energía: Emilio Apud, Jorge Lapeña y Daniel Montamat.
"La inversión sigue siendo insuficiente para acompañar el crecimiento de la demanda energética", dijo Montamat, para quien el problema actual se centra, sobre todo, en la etapa de distribución de energía, donde los cables y las estaciones subdistribuidoras no dan abasto para atender las altas demandas de los meses de verano. "Esto se soluciona con más instalaciones, pero la política energética del Gobierno ha mantenido tarifas que no compensan los costos de las empresas, que están casi fundidas", añadió. En su opinión, este año los problemas van a ser mayores que en 2012.
Apud coincidió en que la política de precios en el sector energético "restringe la oferta", a la vez que provoca un "derroche de energía". El experto resaltó que en la actualidad los ingresos tarifarios de las empresas distribuidoras no sólo no alcanzan para invertir en equipos y contratar más personal -lo que provoca que los cortes tarden cada vez más en solucionarse-, sino que son insuficientes incluso para pagar por la energía que compran y que está siendo subsidiada por el Gobierno. Y añadió: "Una situación excepcional sería si las temperaturas superaran los 40 grados, pero ahora los problemas empiezan cada vez con temperaturas más bajas".
Lapeña, en tanto, destacó que el sistema energético "es incapaz de abastecer la demanda máxima usual", que ocurre en diciembre y marzo, porque en enero y febrero mucha gente sale de vacaciones.
Al advertir sobre la posibilidad de que los cortes se repitan, el ministro de Planificación, Julio De Vido, advirtió que este verano el consumo "va a estar 1500 megavatios arriba del verano anterior". Al respecto, Lapeña señaló que eso implica un crecimiento de 6% frente al año anterior y no se trata, por tanto, de una suba extraordinaria. Para él -que destacó un "cambio en el discurso oficial" en el hecho de que De Vido haya advertido sobre la posibilidad de que haya cortes, cuando antes los negaba-, "ese crecimiento debería ser previsible en cualquier oficina de planificación".
Apud y Lapeña cuestionaron, además, el discurso oficial según el cual las bajas tarifas energéticas favorecen a la competitividad del país. En su opinión, mantener congeladas las tarifas hace que aumenten los subsidios, que ya llegan a 3,5% del PBI y son financiados a través de emisión monetaria y generan, por lo tanto, más inflación..

