Dotado de gran margen de maniobra tras la fusión de las áreas de Comercio Interior y Exterior, el titular de esa megasecretaría, Augusto Costa, ha dado pocas señales de cómo administrará el flujo de importaciones, tema crítico para una economía que necesita conservar dólares. En el sector comercial, sin embargo, esperan una gestión más previsible y menos discrecional que la de Guillermo Moreno.
El nuevo criterio dividiría las importaciones en tres grandes grupos, según se trate de insumos industriales, de artículos que compitan con fabricación local o de productos “sensibles”. Esto al menos es lo que han dejado trascender ante emisarios brasileños el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro Axel Kicillof, de quien depende Costa.
El titular de Comercio debe todavía reunirse formalmente con las entidades del sector, como la Cámara de Importadores (CIRA) y la Asociación de Importadores y Exportadores (AIERA). De todos modos, ya adelantó a algunos operadores que habrá cambios en la forma de tramitar los permisos. Por caso, que las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) se realizarán a través de un nuevo formulario on line.
El joven secretario dedicó sus primeras semanas a tratar de ordenar un gran volumen de permisos pendientes de la era Moreno. Pero han comenzado a trascender también algunos de los lineamientos que regirían posiblemente a partir de enero. Kicillof y Capitanich los adelantaron a enviados de la poderosa Fiesp, la federación industrial de San Pablo. Según estos trascendidos, este esquema se aplicará ni bien pueda resolverse el tema de los permisos acumulados.
Resolver lo pendiente es la prioridad porque de los 12 juzgados que se ocupan de litigios comerciales, hay 9 que comenzaron a dar lugar a medidas cautelares presentadas por numerosos importadores que se amparan en el caso de Wabro, que trabaja juguetes y útiles escolares y ya obtuvo fallo favorable de cámara. Si bien los jueces no se expiden sobre la cuestión de fondo, ordenan al Banco Central liberar los dólares y a la Aduana permitir el ingreso de la mercadería.
Resuelto ese tema, el gobierno estudia un esquema para administrar las importaciones que estaría basado en tres grandes andariveles. Por uno ingresarían, sin restricción, los insumos y bienes de capital que necesiten importar las empresas argentinas. Una segunda vía sería promover acuerdos entre privados para fijar cupos de importación por sector, en aquellos casos en los que exista competencia entre productos argentinos e importados (por ejemplo, algunos electrodomésticos). Finalmente, el Gobierno tendría decidido reimplantar las licencias no automáticas de importación para 400 posiciones arancelarias (y no las 600 vigentes hasta febrero de este año), en aquellos sectores considerados sensibles, como los textiles, los juguetes y el calzado.