Aunque el nuevo equipo económico haya contenido el dólar informal, aumentado el ritmo de depreciación del peso y reforzado las reservas, a los analistas le siguen preocupando la dominancia fiscal sobre la política monetaria y la sostenibilidad de las reservas, que pueden llevar a una mayor tasa de devaluación y de inflación.
"Las expectativas relativamente positivas generadas a partir de los cambios en el Gabinete Nacional introducidos por la Presidenta hace tan sólo un mes atrás han quedado, desafortunadamente, en el olvido", indicó un informe de la consultora ACM.
"La figura del jefe de Gabinete, al comienzo promisoria, al no poder traducir su hiperactiva dinámica discursiva en hechos concretos va quedando rápidamente desdibujada", agregó. Respecto del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, se sorprendió de que "a un mes de su asunción no se conozcan medidas diferentes a las que se vienen aplicando desde antes de su nombramiento".
Observó que la gestión de Juan Carlos Fábrega al frente del Banco Central imprimió mayor velocidad al ritmo de devaluación del peso, coordinó la reducción del contado con liquidación y morigeró la caída en las reservas, al colocar la letra dollar-linked a las cerealeras (aunque a un costo elevado).
Pero indicó que "la estrategia de aceleración en la depreciación no fue complementada con una suba en la tasa de interés que estimule la demanda de pesos". Y calificó como "transitoria y de muy corta duración" la tendencia a la suba de las reservas por el ingreso de divisas de las cerealeras, el acuerdo de Chevron e YPF y la colocación del título de u$s 500 millones en el exterior de la petrolera y una mayor demanda de pesos estacional.
Un informe de Delphos Investment dudó también sobre la sostenibilidad del nivel de reservas: "No parecería suficiente para sostener este nivel de reservas y este ritmo de depreciación".
Consideró que "no es descabellado esperar que el BCRA continúe aumentando la velocidad de depreciación si las alternativas de fondeo no aparecen", es decir, "en función del objetivo de reservas".
En tanto, le preocupa la "falta de referencia por parte de las autoridades al desorden fiscal y la monetización del déficit". Indicó que la velocidad de emisión cayó sustancialmente este año, pero un 22% de la emisión fue hecha por la gestión Fábrega: "Incrementa los riesgos de encontrarnos con un nuevo escalón en la tasa de inflación del año próximo".

