• Call money se disparó al 30% y algunas entidades interrumpieron las líneas
El mercado de pesos también
tuvo ayer su propia "convulsión": contra los deseos del Central, las
tasas de interés pegaron un salto inédito, que duplicó su valores
normales de este año, y obligaron a un grupo de grandes bancos a cortar
repentinamente la colocación de créditos que hacían a las compañías.
A
la espera de que mejore la situación de liquidez, el mandato de cuatro
entidades con fuerte inserción en el segmento corporativo fue iniciar el
proceso de "clean up", mediante el cual los ejecutivos deben evitar
renovar las líneas de cortísimo plazo y pedir la cancelación completa de
aquellas que vencen en el día. Lo hicieron luego de que la tasa de
interés de los créditos entre bancos (el call money) se disparara del
25% a un máximo histórico del 35% anual. "Cuando llega a este nivel de
tasa se decide cortar porque no hay pesos y porque hay temor a la
iliquidez. Se corta lo que se puede, directamente, porque es preferible
no prestar. Hay que recordar que los bancos quiebran por iliquidez y no
por insolvencia", comentó a este diario el gerente financiero de un
banco privado. El call retrocedió finalmente al 30%, pero quedó de todos
modos muy por encima del promedio del año (debajo del 15%).
El
sistema financiero se ve afectado ahora por la mayor necesidad de pesos
de los últimos diez años, que excede a los factores estacionales de
diciembre, un mes en el que las empresas y los particulares demandan
dinero para afrontar los pagos de sueldos y aguinaldos y cubrir sus
vacaciones. La urgencia de fondos que tiene el Gobierno empuja a la
ANSES a retirar $ 2.000 millones de las cuentas corrientes de algunos
bancos que eran grandes colocadores en el mercado; y a absorber,
también, prácticamente toda la emisión que todavía puede sostener el
Central.
Más allá de sus propias metas monetarias, y de los
objetivos que comunica Juan Carlos Fábrega para 2014, el organismo se ve
obligado ahora a reducir la expansión monetaria casi a la fuerza porque
perdió una de las principales vías que tenía para inyectar pesos en la
economía: la compra de dólares en un mercado cambiario oficial que ya no
tiene vendedores del sector privado. El Central vendió u$s 4.000
millones en los últimos cuatro meses que lo obligaron a absorber la
misma cantidad de liquidez, pero en pesos, del mercado.
Su
expansión quedó reducida a las licitaciones de deuda semanales y a los
adelantos transitorios que da al Gobierno para financiar su gasto
público. "Cada vez hay menos pesos y la demanda se hace más fuerte. La
poca oferta de pesos se la lleva el Estado y al sector privado no le
llega nunca. Es lo que vino ocurriendo en todo 2013 y que ahora se
profundiza", comentaron ayer en la mesa de dinero de un banco privado.
Los
bancos descartan que la suba de tasas sea un fin perseguido por el
Gobierno para detener al dólar "blue" y temen, por si fuera poco, que no
sea estacional. "Es cierto que si quieren controlar al dólar, esto es
lo que recomendaríamos. Pero no está claro que esto se termine acá. Si
esto dura mucho tiempo, es un daño; si dura poco, no", comentó un
ejecutivo que pidió no ser identificado.
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