La economía estadounidense sigue
mejorando, después de la debacle provocada por la crisis subprime, y las
señales en ese sentido se multiplican. Tras la importante suba de los
mercados financieros, los indicadores fundamentales que se ubican en
terreno positivo y el anuncio de la Reserva Federal respecto del cambio
de política monetaria ultra expansiva, todavía falta que estas mejoras
se vean reflejadas en el dólar.
Por eso la mayoría de los analistas consideran que el año 2014 será el
de la recuperación del billete verde, debilitado a partir de la crisis
subprime de 2008. Tras el varapalo sufrido por el derrumbe del mercado
inmobiliario y la quiebra del banco Lehman Brothers, a la Fed no le
quedaron demasiadas alternativas para evitar una profunda recesión
económica. Esto hizo que priorizara una política monetaria que puso el
foco en tasas de interés reales negativas y emisión de dinero para
inyectar liquidez a la economía.
Hoy, el panorama luce distinto, si bien todavía el dólar no refleja ese
cambio. Por eso, cuatro de los cinco bancos con el mayor volumen de
operaciones en los mercados cambiarios internacionales (los británicos
Barclays y HSBC, el alemán Deutsche Bank y el suizo UBS) prevén, en
2014, una suba promedio del dólar respecto del euro cercana al 6,5%,
según una encuesta realizada por Bloomberg entre 84 entidades. La visión
de estos bancos plantea que la economía estadounidense será la de mayor
crecimiento entre los países desarrollados, lo que le permitiría
recuperar parte del terreno perdido desde la crisis.
El anuncio de la Fed, el pasado 18 de diciembre, de que iba a proceder a
una reducción de sus compras mensuales de activos financieros de u$s
85.000 a u$s 75.000 millones a partir de enero próximo no impactó
todavía en el tipo de cambio. Esto fue interpretado por los analistas
como que las modificaciones se verán reflejadas a partir de enero, ya
que ahora los operadores están cerrando sus posiciones de fin de año,
por lo que estarían prefiriendo no realizar grandes movimientos.
Tres motivos
Entre las variables que se tienen en cuenta para explicar esta suba
prevista del dólar en 2014, surge en primer lugar el cambio de política
de la Fed y su reducción progresiva de compras de activos (conocida como
tapering). Si bien la inflación no inquieta todavía, los recientes
buenos indicadores del mercado laboral estarían dando la pauta de que
llegó la hora de volver a una política monetaria más convencional. En
ese sentido, la apreciación del dólar se aceleraría en el segundo
semestre de 2014 y durante 2015, cuando el desempleo caiga por debajo
del 6,5% y la Fed ponga de vuelta la proa hacia su política de forward
guidance, es decir anticipar a los mercados qué clase de decisiones de
política tomará en los próximos meses, como forma de ir morigerando las
expectativas.
También ayuda a mejorar el atractivo del dólar el hecho de que las
peleas políticas en el Congreso estadounidense hayan llegado a una
tregua, y sobre todo el ya famoso riesgo de shutdown o cierre
administrativo por falta de acuerdo fiscal. La mayoría de los
congresistas acordaron dejar este tema tranquilo durante los próximos
dos años, lo que va a ayudar a reforzar el tipo de cambio. Si bien el
acuerdo para elevar el techo de la deuda dura hasta febrero de 2014,
enero promete ser un buen mes para ver cómo se aprecia el dólar.
Y tampoco hay que minimizar el papel que juegan en los mercados
cambiarios las expectativas de los inversores y las profecías
autocumplidas. En el caso del billete verde, si la mayoría de los
operadores está convencida de que el dólar se va a apreciar, lo más
probable es que actúe en consecuencia (es decir que compre ahora para
vender luego más caro) y por lo tanto eso también impacte en el tipo de
cambio.
Para el analista John Kicklighter, de Daily Forex, históricamente, la
correlación entre el Dow Jones y el dólar es negativa. Esta correlación
se deriva de la posición del dólar como valor refugio, lo cual es
beneficioso durante períodos de incertidumbre en los mercados
financieros y perjudicial durante las fases de crecimiento. Para 2014,
es alta la probabilidad de que la renta variable de EE.UU. sufra una
corrección de entre un 15% y un 20%. Y cuando el mercado lucha por una
mayor seguridad, el dólar se beneficia.
En la vereda opuesta
Sin embargo, a pesar de la opinión mayoritaria de los analistas a
favor de la apreciación del tipo de cambio (que llegaría también junto
con un debilitamiento del euro), Goldman Sachs decidió patear el tablero
y plantear una postura distinta en sus estimaciones respecto del dólar
en 2014.
Según Thomas Stolper, de Goldman, una hipótesis de trabajo sencilla
consiste en plantear que la reducción de compra de activos (tapering) es
una forma de endurecimiento de su política monetaria y, con las demás
variables sin cambios, esto se traduciría en un fortalecimiento del
dólar. Implícitamente, esto se basa a menudo en el supuesto de que los
diferenciales de tasas de interés se moverán a favor del dólar. Sin
embargo, es probable que ésta sea una visión demasiado simplista ya que
no tiene en cuenta las importantes diferencias entre los mercados
desarrollados y los emergentes que el año 2013 puso de manifiesto.
Asimismo para el especialista, la menor inflación prevista en la zona
euro eliminaría el impacto del cambio de política monetaria en EE.UU. y
la apreciación que prevén los demás colegas. Si bien todo hace suponer
que le está llegando al dólar la hora de recuperar parte del terreno
perdido, la salida de la crisis subprime obliga a más de uno a ser
precavido ante el riesgo de derrape.

