Sin posibilidad inmediata de desarme de subsidios ante la irritación social y una nueva escalada de precios, pisados una vez más al estilo morenista, el año asoma con la promesa de más maquinita para cerrar las cuentas en plena pulseada por doblegar a la brecha y corregir la distorsión cambiaria.
Urgida por preservar las arcas, la nueva gestión al frente al BCRA buscó reducir la distancia entre el dólar oficial y el paralelo, básicamente a fuerza de acelerar la devaluación en el mercado formal. Así, de mantenerse el mismo ritmo de estos últimos dos meses, el dólar podría superar tranquilamente los $ 9 para fines del 2014.
Pero los analistas no creen que el derrotero sea tan lineal: "La decisión de acelerar el ritmo de devaluación a la zona del 4% mensual en noviembre y 6% en diciembre, tendría implícito un intento de alcanzar el objetivo de corrección cambiaria para febrero, para después volver a poner el ritmo de devaluación en la zona del 20% anual o incluso por debajo en los meses más fuertes de salida de la cosecha gruesa (mayo-junio)", arriesgan en el Estudio Bein.
De ser así, el dólar estaría en $ 7,20 para febrero y culminaría el año en torno a los $ 8,50 con una devaluación entre puntas del 30%. La estrategia resultaría en una devaluación cercana al 5% mensual en enero, 3% mensual en febrero y marzo y 1,7% mensual desde abril en adelante.
El dólar blue
Mientras tanto, el blue, aletargado en la zona de los $9 -$10 durante la segunda mitad del año, podría despabilarse. Al menos así lo sugieren quienes marcan que hoy se encuentra casi dos pesos por debajo del llamado dólar convertibilidad, una referencia que refleja la cotización que permitiría cubrir cada peso que circula en la calle con un dólar en las arcas.
Con un dólar a $ 8,50 a fines de 2014, la relación de cobertura entre base monetaria y reservas llegaría a $ 17, lo que permite una aproximación al valor del blue si bien la dinámica del dólar marginal tiene otros condimentos además del deterioro del balance del BCRA.
Llegar hasta los dólares de la cosecha gruesa, no obstante, no debería ser tan trabajoso. Más aún si se tiene en cuenta que en el primer semestre del año los vencimientos de deuda en dólares que habrá que afrontar con reservas suman apenas u$s 2.200 millones. El grueso de los turistas ya prepagó su paquete y las importaciones de energía tienden a bajar en los meses de verano.
Reservas
Pero las reservas continuarán cayendo: las proyecciones varían y en el extremo más pesimista del espectro hablan de un retroceso de hasta u$s 10.000 millones frente a los u$s 13.000 millones del 2013, mientras que los más conservadores la sitúan en torno a los u$s 4.000 millones. Claro que vicisitudes como la necesidad de desprenderse de divisas para marcarle el paso al dólar y la capacidad de garantizar la entrada de dólares vía nuevo endeudamiento completarán el cuadro.
Pero la emisión de pesos para cubrir el rojo fiscal difícilmente se atenuará, más allá de que en 2013 el uso de reservas para atemperar la suba del dólar haya permitido mostrar una desaceleración en el incremento de la base monetaria.
Incluso algunos analistas creen factible que este año se termine habilitando una nueva reforma de la Carta Orgánica del BCRA que, tal como ocurrió en 2012, libere más recursos para ponerlos al servicio del Tesoro. En M&S Consultores, por ejemplo, arriesgan que en 2014 la necesidad de emisión de pesos llegaría a $ 180.000 millones, esto es un 86% más que en 2013, de mantenerse la ecuación del 2013 con un aumento del 26% en los ingresos y del 30% en el gasto primario. Algo es seguro: la "maquinita" no tendrá descanso.

