La decisión de la Reserva Federal deberá disminuir los ingresos de dólares en Brasil este año y dar impulso a una devaluación del real. Sin embargo, la supuesta naturaleza gradual del tapering deberá contribuir para que esta devaluación no sea tan intensa, explicó a este diario Jankiel Santos, economista jefe de Espirito Santo, con sede en San Pablo.
Brasil es una de las economías emergentes que más puede sentir el impacto de la disminución del estímulo monetario de la Fed, ya que su creciente déficit de cuenta corriente lo vuelve muy dependiente del ingreso de capitales externos. Con un menor influjo de divisas, el mercado espera que la moneda brasileña se debilite entre 2,3 y 2,5 reales por dólar durante 2014.
Así, la producción local ganaría más competitividad frente a los bienes importados, perjudicando a las exportaciones argentinas. Según Analytica, el país vecino concentra el 21% del total de las ventas argentinas al exterior y más del 40% corresponden a manufacturas de origen industrial.
En rigor, la devaluación del real será insuficiente para dinamizar la demanda, mientras que el PIB brasileño crecerá apenas 2% - 0,5% menos que en 2013. Como resultado, entre los sectores afectados estará el automotriz, cuyas ventas a ese mercado ya no crecerá como lo hizo en los primeros seis meses de este año, a un ritmo del 54%.

