Frente a este escenario, la evolución de la economía internacional será más determinante que años atrás para los países emergentes, incluida la Argentina. Brasil tendrá un bajo crecimiento (ver aparte) y habrá una tendencia declinante en el precio de las commoditties.
La reducción en la tasa de crecimiento del crédito de la Reserva Federal va a ser muy lento y probablemente no termine de completarse en 2014. La ventanilla de crédito de la Fed era el equivalente a 6% del PBI anual, una cantidad muy significativa. Como la actividad económica está creciendo a un ritmo aún bajo en 2014, seguramente la reducción será bastante gradual, explicó Claudio Loser, ex director del FMI, en diálogo con El Cronista.
Según el economista, sólo se podría pensar en un tapering (reducción del estímulo monetario) más rápido, si hay señales fuertes de un incremento inflacionario o de reducción rápida en el desempleo, algo que hasta ahora no se notó.
Lo que la Fed anunció equivale a apretar un poco menos el acelerador, pero de ninguna manera a dejar de apretarlo, ni que hablar de pisar el freno, apuntó Arturo Porzecanski, profesor de economía y finanzas internacionales de la American University. En declaraciones a El Cronista, Porzecanski señaló que el 2014 también estará marcado por un importante estímulo monetario provisto por los bancos centrales de Europa, Japón y Estados Unidos. El único de ellos que ha dicho que va a expandir la masa monetaria a un ritmo un poco menor es la Fed, pero eso no es suficiente para hablar de un fin al estímulo monetario, sostuvo el economista.
Aunque el mercado descontaba un recorte en la compra de activos, las tasas de interés de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años continúan subiendo - cerraron 2013 en 3% - y se espera que a fines de 2014 marquen 3,75% ó 4%, fortaleciendo al dólar y castigando a los commodities. Según datos de la consultora que dirige Ricardo Delgado, en 2013 éstos últimos registraron una caída de 6% mientras que el precio de la soja se redujo 10%, en tanto esperan una disminución adicional del 4% para este año.
En cambio, entre 2006 y 2012, con excepción de 2009, los precios de las principales materias primas que exporta la Argentina subieron al 14% anual. Lejos quedará el récord histórico de u$s 650 que registró el precio de la soja en septiembre de 2012. De hecho, algunos analistas proyectan que este año el valor de la tonelada oscilará entre u$s 400 y u$s 450.
De acuerdo a Analytica, la Argentina tendrá el desafío de aumentar sus exportaciones sin la ayuda de los precios: en la última década, las ventas externas crecieron 11% por año por un incremento del 8% en los precios, mientras que las cantidades lo hicieron apenas 3%.
Pero en términos generales, según concluye Porzecanski, el gobierno argentino no debería temerle a la coyuntura monetaria internacional. Dada la rotura en sus vasos comunicantes con el resto del mundo por los controles cambiarios y la falta de acceso a los mercados de capital, su trayectoria económico financiera durante el 2014 continuará estando exclusivamente en manos de sus gobernantes, agregó.

