Por VERONICA DALTO - La distribución de dividendos volvió a caer el año pasado producto de las restricciones informales para girar divisas al exterior por parte de las multinacionales y la falta de inversiones rentables en pesos para los accionistas locales. Las empresas argentinas que cotizan en la Bolsa porteña distribuyeron $ 3.126,5 millones, un 35% de lo repartido el año anterior. Y las extranjeras, unos $ 15.550,35 millones, un 43% de lo pagado en el cierre previo. Claramente hay una tendencia de los últimos dos años, desde fines de 2011, a cambiar la política de distribución de dividendos de las empresas, que inicialmente comenzó con las compañías multinacionales por la limitaciones o restricciones que existen en cuanto a girar dividendos al exterior, dijo Martín Apaz, director del Departamento de Economía de Deloitte. Las que han estado en condiciones de repartir dividendos han preferido no hacerlo, coincidió un colega de otra consultora que prefirió no ser nombrado. Además de que el Banco Central autoriza pocos giros de dividendos al exterior, la tendencia se explica por conveniencia del accionista. Por la falta de oportunidades para el accionista de invertir en pesos a tasas reales positivas, las empresas prefieren mantener el cash. Para los accionistas tiene más sentido mantener el dinero a la tasa de retorno de su propio negocio, y que se reinvierta, explicó. Según datos relevados por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, las firmas locales repartieron $ 2.794,48 millones en efectivo y $ 332,06 millones en acciones en 2013, cuando el año anterior habían distribuído $ 3.168,9 millones y $ 5.934 millones, respectivamente. Entre las extranjeras -Tenaris, Petroleo Brasileiro, Telefonica, Repsol YPF, Banco Santander-, el reparto de las ganancias ascendió a $ 15.550,35 millones, frente a los $ 35.771,1 millones de 2012 y $ 91.634,6 de 2011. Paralelamente, Apaz señaló el flujo elevado de ganancias en pesos en empresas que prefirieron invertirlo en inmuebles para ahorrarse el alquiler o tecnología que mejoren la productividad. Este tipo de empresas ha tratado de aplicar una política de reinversión de utilidades que de pago de dividendos, agregó. El caso emblemático son los bancos, que han destinado su alta rentabilidad a ampliar su red de sucursales, construir torres corporativas, etc. Las empresas también han invertido sus utilidades en ganar participación de mercado comprando competidores o acumulando stock de insumos dolarizados. Teniendo en cuenta que no es fácil encontrar rentabilidad para quedarse en pesos porque no hay alternativas para obtener tasas de interés reales positivas, desde la empresa tiene más lógica la asignación real de comprar edificios y software para mejorar productividad de la firma y no inmovilizarse en un activo financiero en pesos a tasa negativa, concluyó Apaz. Se prevé la misma tendencia para este año, en la medida que continúe el déficit de dólares y las tasas de inversión en pesos no superen la inflación. |