Por: Pablo Wende - El arranque de 2014 fue distinto para los activos argentinos en Wall Street. Después de un espectacular repunte en acciones y bonos tras las elecciones primarias del 11 de agosto pasado, ahora los brokers y los analistas recomiendan manejarse con mucha más cautela. Este cambio de humor era esperado y resulta bastante lógico: las ganancias obtenidas en el segundo semestre de 2013 fueron espectaculares y ahora existe la percepción que el recorrido alcista -si lo hubiera- es mucho menor, por lo que conviene ir achicando los riesgos.
El deterioro quedó reflejado en un aumento del riesgo-país, que pegó un salto desde 808 puntos básicos a cierre de 2013 a 905 puntos en el arranque de 2014, lo que significa un salto del 12% en sólo siete jornadas. El último viernes fue la jornada en que se hizo todavía más evidente la tendencia vendedora de los títulos locales.
Ahora la incógnita es cómo reaccionará el mercado tras las últimas novedades judiciales de los Estados Unidos, luego de que la Corte Suprema aceptara el viernes analizar un caso solicitado por el Gobierno argentino, en una causa impulsada por los fondos "buitre".
El caso de los bonos es el más relevante. Prácticamente sin distinción, la deuda soberana argentina, pero también los títulos provinciales y los corporativos tuvieron un año extraordinario, superando largamente la evolución de los bonos de cualquier otro país emergente. Esto permitió una fuerte ganancia de capital por la suba de los precios, pero al mismo tiempo fueron cayendo los rendimientos de los títulos, por lo que se tornaron algo menos atractivos para el inversor.
No hay un solo factor que explique esta mayor debilidad de la deuda, pero pueden resumirse en los siguientes:
. La primera cuestión es, como se mencionó, un descanso lógico después de las fuertes ganancias de los últimos meses.
. Los rendimientos dejaron de ser tan atractivos como a mediados de 2013. El ajuste de precios fue muy importante. La deuda argentina continúa con un rendimiento interesante, pero ya no tan alto. Y las acciones conservan potencial de suba, pero lógicamente menor al que mostraban en agosto pasado.
. La novedad política del arranque del año es que el ministro de Economía, Axel Kicillof, aparece fortalecido dentro de la interna oficial, mientras que pierde puntos el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Para los inversores externos, Kicillof aparece como una figura menos confiable.
. El aumento de la inflación y la caída de reservas con lo que arrancó 2014 son, obviamente otra fuente de preocupación, ante la posibilidad de que la macro se siga deteriorando en los próximos meses.
. La presión de la ANSES para contener el precio del "dólar Bolsa" deprime la paridad de los títulos dolarizados. La consecuencia de este comportamiento es que de alguna manera se subsidia la compra de divisas en blanco, pero al costo de aceptar un rendimiento mayor para la deuda.
"Un Boden 2015 que rinde un 8,5% sigue siendo interesante y ofrece una tasa mayor que cualquier título similar de América Latina, dejando afuera a Venezuela. Pero ya no es la ganga de 2013, cuando ofrecía más del 12% anual en dólares", explicaba ayer un operador de Wall Street que sigue a la deuda local. Este título, por ser el más corto de la curva argentina, es el que mejor resistió las ventas que se registraron en los últimos días, ya que continúa por encima de los u$s 99, es decir muy cerca de la paridad.
En cambio, los títulos soberanos más largos tuvieron un castigo mayor. El Bonar 2017 había finalizado el año en u$s 90,50, pero cayó el viernes hasta u$s 87, una pérdida del 4% en apenas siete días hábiles. Su rendimiento pasó del 11% al 12,6% anual en Wall Street. Todavía mayor fue la merma del Discount en moneda extranjera que se rige bajo ley Nueva York. Había cerrado el año en u$s 75,6, pero se derrumbó hasta u$s 70, una merma del 7,4%. Al ser un título muy largo, vence en 2033, está no sólo sujeto a los vaivenes de la economía argentina, sino que también es sensible a la evolución de la tasa de interés internacional.
En otras palabras, la zanahoria del rendimiento ya no compensa tanto el riesgo que se asume al comprar deuda argentina. Algo similar sucedió con los títulos provinciales. El bono Tango de la Ciudad de Buenos Aires, que vence en 2015, es el que mejor aguantó las ventas. Es el único que cotiza por encima de la par (o sea arriba de su valor nominal de u$s 100). Cerró en la zona de u$s 103,75 tras haber finalizado 2013 a u$s 105,25. Tiene un rendimiento bajo del 8,5%, pero es uno de los más buscados por los inversores, ante la capacidad de pago que ha mostrado la Ciudad a lo largo de los años. Otros títulos fueron más castigados. El de la provincia de Córdoba al 2017, por caso, pasó de u$s 93,50 a u$s 89,50 en pocos días, lo que arroja ahora un rendimiento del 16,3% anual. |