Desamparado ahora por los sojeros, el sector en el que había apoyado su plan para fortalecer su stock de divisas, el Banco Central empezó a sentir ayer los efectos de una corrida contra el dólar que no encuentra freno y que, a pesar del cepo cambiario, ya alcanza a golpear más fuerte sus reservas: el stock cayó ayer por primera vez por debajo de los u$s 30.000 millones, un mínimo desde noviembre de 2006, luego de que el organismo se viera obligado a vender divisas en el mercado cambiario y pagar vencimientos de deuda en dólares. La caída fue de u$s 161 millones en un día que se complicó por todos los frentes, por la estampida del "blue" y el dólar "Bolsa" (ver aparte), y que obligó a la ANSES a liquidar divisas en la Bolsa para levantar la cotización de los títulos en dólares. Las razones son múltiples. El plan acordado por Juan Carlos Fábrega con las cerealeras a mitad de diciembre, para que ingresaran un total de u$s 1.800 millones en pequeñas cuotas a cambio de letras en pesos, pareció quedar abortado desde los primeros días de 2014. Las compañías sojeras sólo liquidaron por ese acuerdo unos u$s 360 millones (ver infografía). Y el organismo perdió, sólo en la primera quincena de enero, unos u$s 740 millones. El stock quedó ayer en los u$s 29.858 millones. Pero también el organismo se está viendo afectado por el drenaje de los depósitos en dólares que habían ingresado a fin de año a los bancos por la exención que tienen para el pago del Impuesto a los Bienes Personales.
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