LAS ENTIDADES CAPTAN DEPÓSITOS EN MONEDA EXTRANJERA, PERO NO LOS PRESTAN La idea es que todos los participantes de la cadena exportadora sean sujetos de crédito en moneda extranjera, siempre y cuando tengan capacidad de repago en dólares. La normativa actual favorece a grandes exportadores, que ya tienen otras vías de financiamiento El sistema bancario acumula depósitos en moneda extranjera por u$s 2.450 millones
En lo que va de 2004, los bancos recibieron un creciente volumen de depósitos en dólares, principalmente billetes que estaban en el colchón. Sin embargo, eso no se tradujo en un aumento de la financiación en moneda extranjera. Por eso, el Banco Central está estudiando diferentes alternativas para impulsar los créditos en dólares y permitir que una mayor cantidad de empresas estén habilitadas para tomar préstamos en esa moneda.
Las entidades y la autoridad monetaria coinciden en que la redacción actual de las normas que rigen los préstamos en moneda extranjera deja como potenciales tomadores de crédito sólo a los grandes exportadores o traders agrícolas. Estas empresas –por sus recursos– tienen otras vías de financiamiento ajenas al sistema bancario local. Por eso, la normativa termina siendo letra muerta.
Ya hubo una primera flexibilización, en septiembre de 2003, a través de la Comunicación A 4.015, que establece los casos que pueden financiarse en dólares. Pero no fue suficiente. Al 19 de octubre, los bancos registran depósitos del sector privado en dólares por más de u$s 2.400 millones, lo que representa un aumento cercano al 40% con respecto a diciembre de 2003. Sin embargo, los préstamos en moneda extranjera permanecen estancados en algo más de u$s 1.350 millones.
La idea del BCRA es trabajar en la sintonía fina de la norma que ya existe, con el objetivo de incluir a la mayor cantidad de actores que estén detrás de la cadena de exportación y no sólo a los grandes traders. Para eso se buscará incluir a las distintas fases que participan del complejo exportador, particularmente en lo que es el comercio de granos (productores, acopiadores, etc.).
Sin embargo, en el Central sostienen que no se apartarán del principio de que toda financiación en dólares debe ir a sujetos que tengan capacidad de repago en moneda extranjera, para evitar los descalces que fueron responsables de una buena parte de lo que ocurrió en la década pasada. "Somos muy concientes de las debilidades que hubo durante la Convertibilidad", afirmó una fuente.
Los bancos están pendientes de lo que diga el Central porque tienen un enorme flujo de recursos disponibles en esa moneda para los que quieren buscar destinos más rentables que la cuenta corriente del BCRA.
Cambios de redacción
"No hay mucho que se pueda hacer sobre lo que ya se ha hecho", afirma Carina López Espiño, de Standard & Poor’s. "Los cambios pueden venir por el lado de la forma en la que está redactada la norma", agregó.
En ese punto están trabajando las autoridades. Actualmente, la A 4015, permite dar crédito en dólares para: prefinanciar o financiar exportaciones; dar financiación a productores o procesadores de bienes, siempre y cuando tengan un contrato de venta en firme con un exportador y el precio de los bienes esté en moneda extranjera; también pueden invertir en títulos de deuda o certificados de participación de fideicomisos que estén vinculados a la exportación.
Otra alternativa de aplicación para los dólares es la financiación de operaciones que tengan como destino final financiar capital de trabajo o la adquisición de bienes –incluidas las importaciones– siempre que estén vinculadas a la producción de mercaderías que luego se exporten.
Además de movilizar recursos que hoy están sin financiar actividades productivas, para los bancos el despegue de los créditos en moneda extranjera significa una puerta abierta para empezar a alargar el horizonte financiero. De hecho, en la mayoría de los mercados, los préstamos de largo plazo están denominados, principalmente, en monedas duras, como el dólar o el euro.
Para eso, también sería necesario que se profundice el mercado de capitales para que los diferentes actores puedan descargar el riesgo de moneda en diferentes instrumentos, como swaps, opciones, futuros, etcétera. |