La capacidad instalada ha crecido en forma dispar. Llamativamente, algunas de las ramas que trabajan a pleno son, en términos relativos, de las que menos han invertido. Desde el segundo trimestre de 2003 la inversión se ha destacado como uno de los componentes más dinámicos de las cuentas nacionales. Así, por ejemplo, durante el primer trimestre de este año la inversión bruta interna fija creció 50,3% respecto a igual período de 2003, mientras que en el segundo trimestre la variación interanual llegó a 38,3%. Sin embargo, para un aparato industrial que trabaja con 72% de utilización de capacidad instalada, y mantiene un crecimiento promedio de 10% anual, la pregunta es si la frontera productiva se está expandiendo con suficiente rapidez en relación a la demanda.
El último informe de MVA-Macroeconomía, tras verificar una expansión de la estructura productiva, se formula el interrogante. El trabajo de la consultora recuerda que la evolución de la capacidad instalada es el resultado de la relación entre la variación de la producción y la de la utilización de esa capacidad. A estar de esta relación, y de acuerdo al acumulado interanual de los primeros nueve meses, la capacidad instalada de la industria aumentó 1,9%, pero con marcada disparidad entre ramas. Así, mientras en papel y cartón la expansión fue de 11,2%, en minerales no metálicos, 6,5% y en la industria química, 4,2%, en tabaco se produjo una caída de 3,2% al igual que en alimentos y bebidas (1,6%), caucho y plástico (1,3%) y metales básicos (0,8%).
Lo llamativo de esta comprobación es que entre los sectores que no incrementaron su capacidad por encima de la media, figuran aquellos están al tope de utilización de sus instalaciones. Además de metales básicos, éste es el caso de refinanciación de petróleo con una expansión de la capacidad de 0,8% y una utilización que llega a 89,2%, o el la industria textil que amplió su estructura productiva en 0,7%, y opera con un nivel de utilización de 81,3%. En cambio, la industria automotriz con más de 60% de capacidad ociosa expandió sus instalaciones por encima del promedio.
El informe de MVA advierte que "a medida que la industria se acerque al límite de su producción potencial, tanto la producción como la capacidad instalada deberán converger a tasas de incremento similares". Si, por el contrario, el segundo de esos factores se retrasa, el ajuste se producirá a través de una caída del producto.
De acuerdo a las estimaciones de la consultora, el crecimiento de la economía este año dejaría un arrastre estadístico de entre 2,3% y 2,4% para 2005 y a mediados de año alcanzaría el nivel del segundo trimestre de 1998.
Con este comportamiento, el crecimiento del próximo año llegaría a 5,4%. Claro que este desempeño depende de que se cumplan varios supuestos, entre ellos un aceptable desenlace de la reestructuración de la deuda externa. |