por Aldo Pignanelli / Ex presidente del BCRA Si el gobierno sigue así, devaluando lentamente, el mercado se lo llevará puesto, porque la tasa de interés es muy baja y las reservas del BCRA siguen cayendo. Esto ya no tiene ninguna consistencia, ya no se sabe a ciencia cierta a qué tasa se viene devaluando, mientras la inflación se dispara a niveles del 40%. Es tal la velocidad que tiene el peso que nadie lo quiere tener, por lo que se produce una gran oferta de pesos que no tiene demanda. Lo que se demanda es lo que falta: el dólar. Por lo tanto, la solución reside en un replanteo desde lo fiscal, monetario y financiero, aparte de cambiar a los funcionarios de este equipo económico, que vino del Club de París sin ninguna respuesta en firme y fue rechazado porque ni siquiera llevó a una autoridad del Banco Central, que es el ente que garantiza la disponibilidad de las divisas. Pareciera ser que, cuando el blue llegó a $ 12, Axel Kicillof viajó a Francia como una señal de dar tranquilidad a las fieras. Ahora habrá que esperar el desenlace, pero la madre de todas las batallas es el frente fiscal, ya que el déficit financiero equivale al 5% del PBI, que se cubrió con emisión monetaria o con dinero de los jubilados de la ANSeS. El problema es que se despilfarra el dinero público, con contratados que ganan $ 30.000 por mes, subsidios a las empresas de transporte, de ferrocarril, de luz y de gas y con numeros casos de obra pública con denuncia de corrupción.
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