La bolsa de EE.UU. tampoco se beneficia y podría tener su primera corrección desde 2011
La agitación que sufrieron la semana pasada los
mercados emergentes está llevando a los inversionistas a reconsiderar
sus portafolios. Sin embargo, hasta ahora pocos han buscado refugiarse
en las acciones de Estados Unidos, una señal de que los mercados de todo
el mundo probablemente enfrentarán una mayor sacudida.
Otra ola de ventas podría encaminar al mercado bursátil
de EE.UU. hacia su primera corrección -normalmente definida como un
retroceso de al menos 10%- desde la crisis del euro de 2011. La
turbulencia en los países emergentes eleva las probabilidades de un
declive, dicen algunos, dados los vientos en contra en juego, como un
crecimiento económico desigual y una reducción del apoyo de los bancos
centrales.
"Empezamos 2014 pensando que sería un año mucho más
difícil para los inversionistas", dice Bruce Bittles, estratega jefe de
inversión en la firma Robert W. Baird & Co., que gestiona unos
US$105.000 millones.
Bittles prevé una "fuerte corrección de entre 10% y
20%" en algún momento este año. Su argumento es que las acciones han
subido demasiado, dada la trayectoria probable de las ganancias y el
crecimiento económico. El gestor está esperando a que las acciones
prolonguen sus descensos antes de añadir activos a su portafolio.
En los últimos días, las acciones, los bonos y las
monedas de países en desarrollo como Turquía, Sudáfrica y Brasil
sufrieron duros golpes. El problema es que un gran número de mercados
emergentes está teniendo problemas para adaptarse a un crecimiento
mundial más débil. Hasta que realicen algunos ajustes económicos
profundos, sus mercados podrían seguir sufriendo ventas generalizadas,
afirman inversionistas y analistas.
Las acciones estadounidenses con el tiempo se
beneficiarán conforme los gestores de fondos buscan un lugar más seguro
para invertir, dicen muchos inversionistas. Pocos prevén que una
desaceleración en China o la agitación de los mercados en India y
Argentina, por ejemplo, afecten a EE.UU. o las ganancias corporativas.
Los consumidores estadounidenses podrían beneficiarse de un descenso en
los precios de las materias primas a medida que la demanda china cae,
indicó la semana pasada en una nota a sus clientes Fidelity Investments.
Aun así, muchos inversionistas están diciendo que
prefieren esperar a que los precios bajen más antes de volver a comprar.
La semana pasada, el alboroto en los mercados de países en desarrollo
golpeó a las acciones estadounidenses, causando un descenso de 3% en el
Promedio Industrial Dow Jones en dos días, su peor pérdida semanal en
más de un año.
Joseph Quinlan, estratega jefe de mercado en U.S.
Trust, Bank of America Private Wealth Management, que gestiona
US$333.000 millones en activos, espera que la agitación en los mercados
emergentes beneficie a la bolsa estadounidense, aunque tampoco está
comprando todavía.
"Todos estos problemas en los mercados emergentes hacen
que EE.UU. se vea más atractivo", dice Quinlan. "Si tenemos un descenso
de entre 5% y 8%, pondremos más dinero a trabajar en acciones".
Por supuesto, los inversio¬nistas que esperaban una
corrección durante 2013 se dieron cuenta una y otra vez de que estaban
equivocados conforme el Dow cerró el año con un alza de 26,5%. Con los
descensos de la semana pasada, el Dow está 4% por debajo de su máximo
reciente.
Ahora, una serie de factores parece anunciar una caída.
Luego de que la Reserva Federal dio inicio al desmantelamiento de sus
programas de estímulo económico, algunos inversionistas anticipan una
disminución de su fuerza impulsora. Las valoraciones, por su parte,
parecen demasiado altas, opinan muchos.
Wayne Kaufman, analista jefe de mercado de la corredora
Rockwell Securities, de Nueva York, señala el precio del índice S&P
Composite 1500, que abarca aproximadamente 90% de la capitalización de
mercado de EE.UU. A finales de 2013, era 18 veces las ganancias de sus
componentes, un alza de 20% respecto a un año antes. "No podemos esperar
que esto continúe", dice.
Cabe aclarar que aunque las utilidades no han sido lo
suficientemente fuertes como para impulsar las acciones, tampoco han
sido desastrosas. Las ganancias están camino de registrar un aumento
interanual de 6,4% (una cuarta parte de las empresas que componen el
S&P 500 ya han divulgado sus resultados trimestrales), comparado con
los pronósticos de 6,2% realizados justo antes del comienzo de la
temporada de informes financieros.
La escala y el momento exacto de cualquier cambio de
los inversionistas en los mercados emergentes son desconocidos. Una ola
de ventas lo suficientemente grande en los mercados internacionales
puede redireccionar el dinero a nivel mundial fuera de las acciones y
hacia los bonos de bajo riesgo, golpeando los precios de la renta
variable en todas partes. Incluso si los inversionistas decidieran
invertir su capital en EE.UU., otros factores podrían afectar las
acciones de ese país.
Dicho esto, el panorama de la bolsa estadounidense parece ser mucho más optimista que el de muchos países en desarrollo.
Desde hace tiempo, a Richard Bernstein, presidente
ejecutivo de Richard Bernstein Advisors, que gestiona US$2.100 millones
en Nueva York, le preocupa que las expectativas sobre los valores de
países en desarrollo son demasiado altas. Bernstein piensa que la
agitación en los mercados emergentes es un síntoma de problemas
económicos más profundos y que las acciones y los bonos de estos países
caerán aún más.
"La gente pensaba que el crecimiento de los mercados
emergentes era algo especial", asevera Bernstein. "Ahora se están dando
cuenta de que fue impulsado por la burbuja de crédito, que ahora se
desinfla", agrega.
Manoj Pradhan, economista de mercados emergentes de
Morgan Stanley en Londres, ha estado advirtiendo a sus clientes durante
meses que no vuelvan a comprar acciones y bonos de la mayoría de los
países en desarrollo. Todavía es demasiado pronto, señala. "La debilidad
que hemos visto y seguimos viendo en los precios de los activos es
inevitable", dice.
|