Por Eric Burroughs - NUEVA YORK, oct 26 (Reuters) - Los consumidores en Estados Unidos se mostraron más pesimistas en octubre, debido a una serie de factores que abarcan desde los altos precios de la energía hasta la violencia en Irak y la cerrada campaña por la Casa Blanca.
El índice de la confianza del consumidor preparado por el Conference Board cayó a 92,8 en octubre, su nivel más bajo en siete meses, desde 96,7 en el mes anterior, indicó el martes el grupo privado de investigación.
La lectura estuvo por debajo del pronóstico de los economistas que en promedio habían previsto una caída a 94,0.
El índice principal fue arrastrado a la baja principalmente por las expectativas de los consumidores, que cayeron a 92,0 de 97,7. El índice de condiciones actuales descendió a 94,2 de 95,3.
"Los consumidores están más preocupados acerca del futuro que de las condiciones actuales y creo que eso tiene mucho que ver con los altos precios del petróleo que están contemplando y probablemente por algo de la retórica electoral", dijo Gary Thayer, jefe economista de A.G. Edwards & Sons en St. Louis.
Sin embargo, en una señal ligeramente positiva, menos consumidores dijeron que los empleos eran "difíciles de obtener", un 27,8% frente a 28,0% en el mes anterior.
Pese al fuerte ritmo de crecimiento económico, las empresas han sido muy cautelosas en cuanto a contratar empleados mientras tengan que enfrentar los precios récord del petróleo y los altos costos del cuidado de la salud.
"Aunque la evaluación de los consumidores del mercado laboral mostró una mejoría moderada, el incremento no fue suficiente para aliviar las preocupaciones por el crecimiento del empleo en los próximos meses", dijo Lynn Franco, directora del Centro de Investigación del Consumidor del Conference Board.
Los analistas y operadores escudriñan los medidores de la confianza del consumidor para encontrar indicios sobre el panorama del gasto, que representa dos tercios de la economía de Estados Unidos.
Los hogares han seguido comprando automóviles y casas a pesar de expresar sus preocupaciones por la economía. Sin embargo, algunos economistas están cuestionando cuanto más podrán soportar los consumidores el peso económico.