El Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) aumentó 23% desde que Juan Carlos Fabrega asumió como presidente del Banco Central debido a la devaluación a cuentagotas implementada en un primer momento pero principalmente por la caída de 17% del peso registrada la semana pasada.
Sin embargo, si se tiene en cuenta el tipo de cambio real respecto a Brasil, la suba fue de sólo la mitad, poco más de 10%, debido a la depreciación que también registró el real en el mismo periodo, de acuerdo con datos suministrados por la consultora Abeceb.com. Argentina tiene mejor tipo de cambio en relación a Brasil pero la inflación hace perder competitividad. Si a la devaluación argentina se le resta la brasileña y se le añade el componente de precios, no se sale ganando por tanto, destacó el director de Abeceb.com, Dante Sica a El Cronista.
De esta manera, los economistas coinciden en que con el incremento del tipo de cambio la economía argentina ganó competitividad nominal pero dudan que termine reflejándose en mayores exportaciones porque habrá un rápido traslado a precios.
Todas las devaluaciones mejoran el perfil exportador y empeoran el importador. El impacto de la devaluación será bajo desde el punto de vista importador porque el Gobierno controla las compras al exterior. El único rubro afectado será el energético porque se esperan mayores importaciones y van a ser más caras, lo que aumentará el peso de los subsidios, remarcó Sica.
Para el analista, las economías regionales serán unas de las más beneficiadas por la devaluación porque su competitividad mejoró sustancialmente, en particular la de las que tienen costos en pesos porque no tendrán un traslado directo de la devaluación.
Hubo una mejora en términos nominales para los exportadores argentinos pero hay que ver cuánto incide en la competitividad real porque Argentina tiene una de las inflaciones más altas del mundo, destacó Marcelo Elizondo de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) y ex director de la Fundación ExportAr.
La mejora del tipo de cambio nominal se perderá por el traslado a precios. No es tan fácil asegurar una mejora en la competitividad. Hay que ver qué ocurre porque el exportador tendrá que enfrentar un inminente ajuste salarial, otro tarifario e incrementos en insumos importados. Va a haber pass through porque la economía argentina es inflacionaria, aseguró Elizondo.
En ese sentido, para Empiria
Consultores, el actual proceso inflacionario implica que la devaluación
habría permitido recuperar apenas un 15% del atraso cambiario respecto a
diciembre pasado. Tanto el tipo de cambio real bilateral contra el
dólar como el tipo de cambio real multilateral quedarían en niveles
inferiores a los mínimos alcanzados durante la crisis del 2008-2009,
recalcaron desde la consultora que dirige Hernán Lacunza.
Respecto a los beneficios de la devaluación con Brasil, principal socio
comercial de Argentina, Sica se mostró escéptico porque de acuerdo a
estudios el 70% del incremento de las exportaciones al país vecino
responde a la actividad económica y no al tipo de cambio.
Si Brasil sigue creciendo 2% anual las exportaciones se van a mantener en el mismo nivel. Algunos sectores pueden llegar a tener más rentabilidad pero no habrá un salto exportador fuerte, destacó.
Por otro lado, Elizondo remarcó que
Argentina tiene en Brasil el destino del 50% de sus exportaciones
industriales pero ese sector va a ser uno de los menos beneficiados por
la devaluación porque tiene mucho insumo importado. El aumento del
tipo de cambio puede dinamizar más la exportación de commodities,
agregó.

