Por Jamie McGeever - NUEVA YORK (Reuters) - Funcionarios de todo el mundo estarían comenzando a aceptar un dólar más débil quizás por considerar que es la única opción de política que queda para corregir los déficit externos récord de Estados Unidos y mantener la recuperación mundial en su senda, dijeron analistas. La respuesta de los funcionarios de Estados Unidos, la zona del euro y Japón a la caída del dólar de los últimos días ha sido en general de consentimiento, lo cual en realidad es como ayudar a impulsar la venta masiva de la moneda. Los participantes del mercado citan evidencia anecdótica que muestra que los funcionarios están cómodos viendo una ordenada depreciación del dólar. Los funcionarios de la Reserva Federal están volviéndose más elocuentes en sus advertencias acerca de que la brecha de cuenta corriente de Estados Unidos, la cual está llegando a cerca de 600.000 millones de dólares anuales, es insostenible. Dado que la Fed normalmente no hace comentarios sobre el dólar, el cual es considerado como territorio del Departamento del Tesoro, algunos de esos comentarios han tenido un impacto particularmente fuerte. El secretario del Tesoro, John Snow, defiende una política de "dólar fuerte" pero sólo nominalmente, dicen la mayoría de los observadores. El presidente de la Fed de Dallas, Robert McTeer, dijo el 7 de octubre que: "Con el transcurso del tiempo, hay una sola dirección para el dólar, hacia la baja." Y la presidente de la Fed de San Francisco, Janet Yellen, dijo el jueves de la semana pasada que el valor del dólar sigue estando "relativamente alto" pese al enorme déficit comercial. "Los comentarios han alentado rumores de un esfuerzo coordinado de los bancos centrales del G7 para depreciar al dólar," dijo Greg Anderson, estratega senior de monedas de ABN Amro in Chicago. En tanto, las autoridades japonesas parecen más optimistas sobre la fortaleza del yen que lo que estaban a comienzos de este año, y no han intervenido para frenar el aumento. Sin embargo, los comentarios de un funcionario del ministerio japonés de Finanzas hicieron que la gente mostrara cautela en hacer subir el yen. El viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales, Hiroshi Watanabe, dijo el lunes en la noche que Japón tomará medidas si el dólar cae demasiado frente al yen. Los funcionarios de la zona del euro, quienes fueron también muy rápidos en expresar su descontento con la apreciación del euro a niveles récord en febrero, lo cual limitaría las exportaciones, tampoco se movieron. En realidad, debido a que una tasa de cambio fuerte enfría la amenaza inflacionaria de los altos precios del petróleo, muchos han dicho que la actual fortaleza del euro no es un problema. "Los comentarios oficiales fuera de Estados Unidos sugieren pocos riesgos en el corto plazo de intervenciones, verbales o de otro tipo," dijeron el lunes analistas de monedas de Citibank en un informe a sus clientes. SE PERCIBE ALGO EN EL AMBIENTE, PERO NO ES UN ACUERDO En un ambiente de desaceleración del crecimiento económico, caídas en los mercados de acciones, precios récord del petróleo, y crecientes tasas de interés muchos países, los funcionarios están en un aprieto. Es muy poco probable que el Banco Central Europeo recorte las tasas de interés para depreciar al euro porque la inflación anual está llegando por encima del objetivo de 2 por ciento. El Banco de Japón, todavía cauteloso por la deflación, no puede bajar las tasas de interés, las cuales en realidad están cerca de cero, para debilitar al yen. Lo que es más importante, puede que sean los funcionarios de Estados Unidos quienes ahora están en un aprieto, en momentos en que tratan de mantener el motor del crecimiento económico mundial en marcha, mientras registran déficits presupuestario y comercial récord en el país. Pero tienen poco espacio para maniobrar. No hay más perspectivas de recortes de impuestos si el presidente George W. Bus es reelegido, y los estímulos monetarios están desapareciendo con las subidas de las tasas de interés por parte de la Fed desde los mínimos de 4 décadas. El insaciable apetito de los consumidores estadounidenses por productos extranjeros significa que el déficit comercial no muestra signos de disminuir. Cuánto más se deteriore, más grande es el riesgo de una potencial caída brutal en los mercados de acciones y bonos, y de una subida en las tasas de interés, lo cual sería un golpe para la economía de Estados Unidos y mundial. Como resultado, tal vez la única opción es una ordenada depreciación del dólar liderada por el mercado. Desde los comentarios del presidente regional de la Fed McTeer, el dólar cayó a los mínimos de muchos meses, y en algunos casos de muchos años, contra sus principales rivales. El lunes el euro estuvo a menos de un centavo de sus máximos de todos los tiempos de 1,2927 dólares . Un pedido autorizado oficialmente del Grupo de los Siete por un dólar más débil, no obstante, es algo alejado, y solo sería considerado si Estados Unidos entra en una recesión, dijo Anderson de ABN Amro. Mientras tanto, Estados Unidos ha estado presionando a China para que flexibilice su moneda, el yuan, el cual probablemente se apreciaría si se lo deja flotar libremente y se reduciría cierta presión del dólar. El yuan de China está actualmente ligado al dólar en 8,28 yuan. Muchos de los vecinos de China, así como los manufactureros de Estados Unidos, se quejan que esta paridad le da a Pekín una ventaja competitiva injusta sobre los mercados exportadores mundiales. Los funcionarios de China han dicho desde hace tiempo que adoptarán una política más flexible en algún momento, pero solo cuando el sistema financiero y la economía del país estén listos para eso. En otras palabras, lo harán en el momento que ellos elijan. |