Los fabricantes sufren alzas de costos en dólares, que ya trasladan a
precios; el Gobierno analiza el impacto y negocia para fijar límites en
los incrementos
Ana y Martín ultiman por estos días los detalles de
la casa que construyen en un barrio de los suburbios platenses. La
semana pasada sintieron el cimbronazo de la devaluación: el
proveedor de las placas de yeso con el que construirán el cielo raso
subió el monto presupuestado, de $ 35.000 a $ 42.000. La situación los
hizo correr a comprar los revestimientos para los baños que eligieron en
la tienda, apurados y agobiados por un llamado del proveedor de
materiales para la obra de plomería, que les reclamó urgente el dinero
que habían acordado financiar en algunos meses.
El raid de la joven pareja, que se vio obligada a
cubrir los baches con préstamos familiares, da cuenta de las
consecuencias de la depreciación del peso en el sector de la
construcción. Como ocurrió en las concesionarias de vehículos, el
encarecimiento del dólar, en muchos casos, frenó las ventas y los
despachos por la falta de precios de referencia. Días más tarde, pese a
que el Gobierno acordó con los principales proveedores del sector
siderúrgico (como Acindar, Aluar y Siderar) retrotraer los precios al 21
de enero, en los distintos eslabones de la cadena aseguran que la suba
de precios aplicada a los apurones llegó para quedarse. O al menos,
parte de eso.
La duda es, en todo caso, en cuánto se ubicará el alza,
ya que la Secretaría de Comercio analiza por estos días el impacto de
la suba del dólar según la composición de los costos en los diferentes
insumos de la construcción. El sector, que espera una convocatoria del
Gobierno, ve un acuerdo de precios en el horizonte. La clave en la
negociación, dicen, está en dónde se para el dólar. "Ocho pesos es un
nivel razonable; el tema es que el mercado y la gente lo crean. Si no,
estamos en un problema", dijo Gustavo Weiss, presidente de la Cámara
Argentina de la Construcción (CAC).
Weiss describió un escenario con múltiples realidades:
"Se dan varias situaciones. En algunos casos, nos manifiestan que hay
fábricas o corredores que no quieren entregar materiales o no quieren
vender. Otros no pasan precios. Pero también hay algunos que están
cumpliendo".
El dueño de una pequeña constructora que desarrolla una
obra pública en el conurbano bonaerense relató a LA NACION los
pormenores de los últimos días. "El carpintero no quiso cotizar su
trabajo; el vendedor del tanque de agua dijo que no le estaban
estregando; la pintura aumentó 20% de ayer a hoy; en la tienda de
construcción sacaron productos de la venta y anularon los descuentos en
ventas especiales". Además de dolores de cabeza, la cadena de
contratiempos derivó en una parálisis temporal de la obra.
"Cada vez que hay una devaluación de este tipo -dijo
Weiss-, hay incertidumbre y dificultades. Pero estimo que es cuestión
de días que vuelva a normalizarse."
En relación con los precios, el presidente de la
entidad de la construcción reconoció subas, que dividió entre
justificadas e irrisorias. "Hemos recibido denuncias de aumentos
desmesurados, sobre todo en algunos corralones donde, por ejemplo, la
arena, que no tiene impacto del dólar, subió 30%." En cambio, distinguió
casos como el de las pinturas y el hierro, cuyo mineral es importado.
"La pintura, por ejemplo, tiene altos componentes de insumos importados,
entre 70 y 80%. Con lo cual, en ese caso y en otros, con estructura de
costos similares, sí se justifica que se traslade el aumento del dólar".
Incluso en productos con materia prima local, como los ladrillos, hay
condicionantes importados. En ese ejemplo, las máquinas con las que se
elaboran.
Con todas estas variables, se esperanzan los
fabricantes, se determinarán los incrementos que convalide el Gobierno,
detalles en mano. "A todos nos pidieron las listas, con precisiones de
la estructura de costos donde se indica el impacto de costos directos en
dólares, por los insumos importados. Según el producto, calculamos que
está entre 30 y 70%", describió un hombre que está al frente de una
firma de peso en el sector. En esa industria, los insumos importados
representan apenas el 1%. "Ese pequeño porcentaje, sin embargo, tiene un
alto impacto en los costos", explicó el ejecutivo.
El control oficial buscará evitar especulaciones con
colchones de precios y remarcaciones excesivas. "Aunque también podrían
controlarse los márgenes", dijo otro empresario que prefirió no ser
identificado.
¿Qué impacto tendrán las subas en la actividad? Weiss
cree que no ha pasado tiempo suficiente para evaluarlo: "Todos los
productos que tienen insumos importados han sufrido aumentos. Pero es
muy temprano para decir si afectarán a la actividad. Si terminan siendo
moderados, no sería un golpe. Hay que esperar a que pasen estos días de
reacomodamiento".
El impacto de la devaluación
- Gustavo Weiss - Presidente de la CAC
"Hay subas justificadas por el impacto de los costos en dólares" - 20,9%
Inflación oficial El índice del costo de la construcción del Indec casi duplicó la suba de precios al consumidor (IPC) en 2013
Expansión con suba de precios
- La actividad de la construcción creció 7% en 2013,
según la estimación de la Cámara de la Construcción. "La expectativa a
principio de año era seguir en la misma senda. Estaban muy demandados
los proveedores de insumos; el año pasado se vendieron 11,9 millones de
toneladas de cemento, un récord histórico", dijo Gustavo Weiss,
presidente de la CAC, quien consideró muy pronto analizar si la
devaluación afecta el crecimiento.
- El incremento de precios en 2013, según el Indec,
fue del 20,9%. Pero no siempre el índice oficial refleja las subas
reales. Ahora, hay dudas sobre cuánto de eso llegará a verse en el
índice. El índice que elabora la CAC midió un 2,3% de alzas en noviembre
y 3,8% en diciembre. En enero se estima una aceleración. La inflación
hace que, por caso, los presupuestos de la obra pública queden
desactualizados de partida, al momento de la licitación.
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