Por MARIANA SHAALO - Las exportaciones deberán cuadruplicarse este año respecto al promedio de incremento registrado en los últimos seis años para llegar a la meta que el Gobierno se propuso en el Programa de Aumento y Diversificación de las Exportaciones (PADEx). El Gobierno busca que las exportaciones aumenten 13,25% este año tras una suba de sólo 3% en 2013 y un incremento promedio anual de la misma magnitud entre 2008 y 2012. Entre 2008 y 2013 las exportaciones apenas crecieron 18,5%, lo que representa solo 3,5% anual promedio. Ésta es la cifra más significativa al respecto, más allá de las performances año tras año que en algún caso pueden aparecer como de saltos importantes, por ejemplo en 2010 y parte de 2011, pero que son en verdad recuperaciones y sólo obedecen a que se comparan con un período inmediato anterior de marcado descenso, destacó Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). Hay problemas de baja tasa de inversión, en infraestructura, marco regulatorio, incertidumbre y una alta presión tributaria. Con estos condimentos es altamente improbable que aumenten 13% las exportaciones, agregó. Para lograr su objetivo exportador, el Gobierno cuenta como aliado a la reciente devaluación que en un primer término hace más competitivas las ventas al exterior. Desde que Juan Carlos Fabrega asumió como presidente del Banco Central el tipo de cambio real multilateral aumentó 23%, pero los economistas dudan que el aumento de competitividad nominal termine reflejándose en mayores exportaciones porque la suba del tipo de cambio se trasladará a precios. El cambio sustancial que una variación de este tipo genera en algunos precios relativos puede provocar una escalada de precios y salarios que podría resultar contraproducente. Al aumentar la tasa de inflación, las expectativas de depreciación podrían incrementarse dando pie a mayores devaluaciones, advirtieron desde Delphos Investment. En tanto, para Mario Sotuyo, analista de Economía & Regiones, había un atraso cambiario por lo que la devaluación en el corto plazo genera más competitividad pero se va a terminar pasando a precios con mucha velocidad. Se necesita una política integral y coordinada con un plan antinflacionario que implica acuerdo de precios y salarios pero también una política monetaria y fiscal acorde. Los agentes tienen que creer que el Gobierno tiene intenciones de bajar la inflación, agregó. El economista explicó que dado el contexto macroeconómico, el traslado de la devaluación a precios va a ser muy rápido, mucho más rápido que en 2002 cuando había recesión, desempleo del 20% y una importante capacidad ociosa. El rol de las regionesEn el Gobierno consideran que con la devaluación mejorará la competitividad a las economías regionales que en los últimos años fueron de las más perjudicadas con el atraso cambiario. En ese sentido, para Nadin Argañaraz, presidente del Iaraf, la devaluación puede impactar positivamente en las economías regionales pero depende de la inflación porque si hay un pass through uno a uno la competitividad estará en los mismos niveles que antes pero con peores precios relativos. |