Parte del plan que tiene entre manos Juan Carlos Fábrega es la de descomprimir la demanda de dólares secando de pesos la plaza. Así, elevó la tasa que paga por las letras que licita y en el primer mes del año absorbió $ 11.900 millones. En enero la autoridad monetaria permitió que la tasa de referencia, la Badlar que se paga por plazos fijos mayoristas, avanzara cerca de 4 puntos porcentuales hasta ubicarse levemente por encima del 25%. Con la licitación de LEBACs y NOBACS de hoy, ahora se espera que llegue al 28%.
Los plazos fijos que pagan los bancos por sus depósitos también replicaron este avance. En bancos privados se ofrece hasta un 24% por depósitos a 30 días, y en algunas entidades públicas se consigue hasta un 27% por igual plazo. Pero en el mercado advierten que este avance es insuficiente para darle pelea a la fiebre por el dólar.
“Ni ofreciendo un 30% de rendimiento convencés a un ahorrista medio de que apueste al peso”, explicaron en un banco líder. “Estamos viendo que el que tiene margen de ahorro o compra dólares en blanco usando el cupo que permite la AFIP o se va al dólar bolsa o al blue”, agregaron.
En el mercado debatían ayer cuál es el nivel de tasas aceptable para evitar una huida del peso. “La semana pasada el Central permitió una suba de 600 puntos básicos. El salto ahora tiene que ser mayor, para elevar las tasas al menos al 35%”, opinaron en otra entidad. “Para competir con la expectativa de devaluación las tasas tienen que superar el 40%”, sostuvo.
La encrucijada del Gobierno a la hora de elevar la tasa pasiva pasa por el impacto que ese incremento puede tener en las activas (la que se aplica a los préstamos). Desde el BCRA quieren evitar saltos bruscos para que el acceso al crédito no se encarezca tanto. En el mercado sostienen que al elevarse el costo de fondeo, tienen que trasladar el incremento al financiamiento que otorgan. Así, el costo financiero total de los créditos personales, por ejemplo, podría pasar del 60% al 70% en los próximos días. Hasta el momento, varias entidades optaron por limitar el otorgamiento de nuevos préstamos y acortar las cuotas sin interés que ofrecen con la compra con tarjetas.