Por MATÍAS BARBERÍA - El Banco Central prefirió intervenir en el mercado de futuros antes que vender en la plaza mayorista. La entidad conducida por Juan Carlos Fábrega jugó fuerte para desinflar expectativas de devaluación en los contratos a futuro al tiempo que casi no autorizó compras en el mercado spot para cuidar sus divisas. Las reservas, de todas formas, cayeron u$s 95 millones en el día, quebraron la barrera de los u$s 28.000 millones y quedaron a u$s 27.908 millones. El mayorista cerró a $ 8,006, nivel que milésimas más, milésimas menos mantiene desde que saltó a $8.
En el mismo día en el que llevó las tasas de Lebac a niveles récord (ver página 2),el BCRA atacó las tasas de devaluación en los contratos futuros en un esfuerzo por convencer al mercado de que la la suba del dólar llegó a su fin.
La autoridad monetaria cerró contratos futuros por unos u$s 250 millones en un mercado que movió un volumen total de u$s 260 millones. Los cañones de Fábrega apuntaron a los contratos que van desde febrero hasta abril (es decir, hasta la cosecha) y los dejaron en tasas del 31%, 30% y 34% por ciento nominal anual, respectivamente. Los precios marcados para esas fechas fueron $ 8,2050, $ 8,4264 y $ 8,6900, respectivamente.
Con tasas de interés en pesos que podrían saltar por encima del 30% luego de la licitación de Lebac de ayer, desinflar las expectativas de suba del dólar por debajo de ese nivel convencería a exportadores de ingresar divisas y ayudar así a recomponer el nivel de reservas.
Según datos de Ciara-CEC, en enero ingresaron u$s 1.069 millones en concepto de liquidación de exportaciones, unos u$s 400 millones menos que en mismo período del año pasado. Expectativas de mayores subas del dólar y una cosecha fina peor a la de 2013 explican esa caída.
La esperanza de Fábrega es desactivar esas expectativas para que el flujo de divisas vuelva a ser positivo y las reservas alteren el rumbo: en enero perdieron u$s 2.800 millones y ayer quedaron en niveles que no se veían desde 2006.
Mientras busca atraer divisas, Fábrega cuida las pocas que tiene. La plaza cambiaria mayorista operó un volumen prácticamente nulo, de apenas u$s 126 millones.
Según operadores, la mesa del Central autorizó muy pocas compras, como ya viene haciendo desde la semana pasada. De esa manera evita tener que hacer ventas por hasta u$s 277 millones como las que concretó en los últimos días de enero.
El BCRA exige que los bancos informen compras mayores a u$s 300.000 con 10 días de anticipación y, así, programa todas las operaciones de cierta relevancia. Es es su herramienta para reducir la actividad.
Los únicos pagos que tienen vía libre son los de energía, los de las tarjetas de crédito y lo que se autoriza para atesoramiento, dijo un corredor cambiario.
El freno a los pagos al exterior le permitió al BCRA reducir a cero las ventas de divisas para sostener la actividad cambiaria. En la última semana de enero, tras devaluar el peso 15%, promedió ventas diarias por u$s 40 millones. En las primeras dos ruedas de esta semana, en cambio, no vendió un centavo. También aminoró la velocidad de pérdida de reservas: ayer perdió u$s 95 millones y el lunes u$s 97 millones, frente a los u$s 190 millones que promedió la semana pasada.