El real brasileño probablemente se debilitará hasta las 2,50 unidades por dólar en un año, pero la continua intervención oficial impedirá cualquier ola de ventas duradera, asegura un sondeo de Reuters.
La inyección de 375.000 millones de dólares del Banco Central de Brasil aplacó hasta ahora las preocupaciones de los inversores sobre un rápido deterioro en las cuentas públicas y el comercio exterior.
Esto limitó las pérdidas del real, incluso cuando las monedas de mercados emergentes se hundieron por preocupaciones ante la desaceleración china y la política monetaria de Estados Unidos.
Especialistas y economistas consultados redujeron sus pronósticos para la divisa brasileña en los próximos 12 meses a 2,505 unidades por dólar, desde 2,450 unidades por dólar en el sondeo de enero. Ayer, el real cerró a 2,40 por dólar.
La mayoría se abstuvo de predecir una fuerte depreciación, incluso después de los problemas en mercados emergentes a fines de enero, y dijeron que el Banco Central está bien provisto para proteger a la moneda.
Habrá una combinación de eventos a mitad de año que podría provocar volatilidad: podría haber protestas callejeras durante la Copa del Mundo, la inflación llegará a un nivel máximo y podría haber sorpresas sobre la política monetaria de Estados Unidos, afirmó Luis Otavio de Souza Leal, economista jefe del banco ABC Brasil, en San Pablo.
Hasta el momento, el banco central de Brasil guardó sus sustanciosas reservas internacionales y prefirió intervenir en el sofisticado mercado cambiario del país mediante la venta de más de 50.000 millones de dólares en swaps cambiarios desde agosto del año pasado.
En esa época, Brasil fue identificado en un sondeo de Reuters como uno de los países más vulnerables a la esperada reducción de los estímulos monetarios de Estados Unidos.
La agresiva respuesta del Banco Central ayudó a que el real salga de la mira y pasó a ser reemplazo por Turquía y Sudáfrica como puntos calientes en mercados emergentes.
La reducción de la volatilidad cambiaria es clave para las autoridades brasileñas, que vienen luchado por disminuir la inflación, incluso después de elevar las tasas de interés a un 10,5% en siete alzas consecutivas desde abril.
El panorama para el peso mexicano también se mantuvo con pocos cambios. Según el sondeo, los economistas prevén que la moneda se apreciará a 12,80 unidades por dólar en un año desde los actuales 13,32 pesos por dólar, en la medida en que fluyan las inversiones al remozado sector petrolero del país. Hace un mes, el pronóstico a un año para el peso era de 12,70 unidades por dólar.

