La entidad conducida por Juan Carlos Fábrega parece haber recuperado la
iniciativa perdida tras devaluar el peso 15% en una sola semana y pagarlo con
una pérdida de u$s 2.800 millones de sus reservas durante enero.
Menos de dos semanas después de la devaluación de la moneda doméstica,
logró moderar la caída de reservas a fuerza de trabar casi totalmente las
compras de divisas de importadores y de elevar los rendimientos de sus letras
hasta cerca del 30% para desactivar bicicletas en contra del peso.
Desde el miércoles último, además, puso a los bancos a deshacerse de
activos en dólares, lo que dio vuelta el rumbo del mercado.
A través de la comunicación A 5536, Fábrega reinstauró una vieja norma
suspendida desde 2006 que establece un techo de exposición a activos en moneda
extranjera equivalente al 30% del patrimonio de cada banco. También creó un
límite nuevo, del 10% del patrimonio, para la exposición a contratos futuros de
pesos contra divisas.
Como el promedio de exposición del mercado era del 62%, con máximos de
140%, los bancos se vieron forzados a liquidar bonos en dólares, contratos
futuros y dólares contantes y sonantes para adecuarse a la nueva normativa (la
comunicación da cuatro meses para cumplir la nueva reglamentación).
Dos días de la nueva norma generaron una baja generalizada de las
distintas cotizaciones del dólar. El mayorista cayó tres centavos ayer, tras
bajar 10 centavos el miércoles, y quedó a $ 7,88. El minorista perdió más de 12
centavos en el mismo período y quedó en $ 7,89. Las ventas de bonos en dólares
derrumbaron sus precios (ver página 3) y arrastraron consigo al dólar implícito
en esos activos: el contado con liqui acumula una pérdida de 84 centavos en dos
días y está en $ 11,50.
La ola de ventas también le generó al BCRA ingresos de divisas que, si
bien no afectan el nivel total de las arcas, sí elevan las reservas netas que
la entidad puede utilizar libremente.
Ayer se operaron sólo u$s 108 millones en el mercado mayorista de
contado, de los cuales el BCRA compró alrededor de u$s 20 millones, según
voceros de la propia entidad.
Pero la plaza mayorista en general sumó un volumen cercano a los u$s 540
millones, cuando se agregan las operaciones MEP concretadas por u$s 428
millones, de los cuales u$s 415 millones fueron comprados por los hombres de
Fábrega.
Estas transacciones se refieren a ventas de dólares que los bancos tienen
depositados en el BCRA (son divisas de su propiedad, no son los encajes de los
dólares de sus depositantes) y que le entregan a la autoridad monetaria para
bajar su exposición a divisas, como establece la nueva normativa.
Ya que las divisas depositadas en el BCRA se computan como parte de las
reservas, el nivel total de las tenencias de la entidad no sube (de hecho, baja
levemente). Estas compras MEP que hizo el BCRA en las últimas dos ruedas
sumaron unos u$s 800 millones a las reservas netas (las reservas, menos los
encajes de depósitos y posiciones de bancos en la entidad) que habían cerrado
enero en torno a los u$s 18.000 millones.
Ayer, Fábrega participó de una
reunión con cerealeras en la que prometieron vender u$s 2.000 millones en el mes
para sostener las reservas totales.

