Solo en determinadas situaciones, pueden llegar a aceptar algún depósito
en efectivo a excepción pero de poco monto, no mayor a los 5.000 dólares. En
cambio, las extracciones en efectivo por grandes montos y en forma rutinaria,
son tomadas como operaciones sospechosas y se termina cerrando la cuenta al
cliente.
Al respecto, existen algunos ejemplos de quienes poseen cuentas en
Uruguay para recibir dólares:
* Primer caso: el pequeño o mediano empresario
que fabrica y exporta con costos internos cada vez más elevados. Como ya no
puede trasladarlo a precios, dado que pierde ventas y clientes, y que el dólar
oficial no llega a cubrir su costo de fabricación, le pide al cliente del
extranjero que le pague parte a su banco en la Argentina, ingresando al dólar
oficial, y parte en una cuenta en Uruguay. Al estar complicado financieramente,
el empresario necesitará este último pago para cubrir el resto de sus costos,
con lo cual no tiene otra alternativa que extraerlo de la cuenta uruguaya y
traerlo al país en efectivo.
* Segundo caso: quien tiene una jubilación del extranjero y pide que se
la depositen en Uruguay.
* Tercer caso: el ingeniero que diseña y exporta su trabajo, pero que
obviamente no está dispuesto a traerlo al país al valor del dólar oficial.
Son todos casos en los que rutinariamente tienen que extraer el efectivo
para vivir o cubrir costos.
Muy por el contrario de lo que se cree en nuestro país, en Uruguay no es
posible depositar efectivo, tanto en los bancos como en las cuentas de las
sociedades de bolsa o casas de cambio, sin contar con la justificación y
documentación debida, advierte Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de
patrimonios FDI.
Para los extranjeros, el efectivo debe estar justificado con una
declaración jurada de impuestos del país de residencia del cliente y con una
declaratoria de Aduana (para sumas superiores a los u$s 10.000) si es que el
dinero provino desde otro país. Si se originó localmente, por ejemplo por la
venta de una propiedad, tiene que estar justificado con la correspondiente
escritura de venta.
En este sentido, Uruguay cumple con los estándares
mundiales en contra del lavado de activos.
Justificación de fondos
De hecho, todas las instituciones financieras están obligadas a solicitarle a sus clientes justificación sobre el ingreso y egreso de fondos de sus cuentas, tanto para los de vía electrónica como para los de efectivo, para evitar dinero proveniente del narcotráfico y de la corrupción.
Los clientes deben entender que las regulaciones con las que se enfrentan
las entidades financieras son cada día más estrictas y las multas y riesgos de
perder las licencias son cada vez mayores, en caso de que se compruebe que hayan
recibido dinero proveniente del narcotráfico o de la corrupción.
Pero fuera de eso, esta situación no debería ser un inconveniente para
ninguna persona o empresa con negocios lícitos y normales. Cualquiera puede
demostrar perfectamente el origen del dinero dado que está relacionado con la
actividad profesional o comercial que tiene o tuvo el cliente, así como también
el flujo de fondos que pasa por sus cuentas con la correspondiente
documentación, que podría ser una factura, un contrato, un recibo, una escritura
o cualquier otro documento que justifique la operación. Y en esto no influye si
el dinero está declarado impositivamente o no en el país de residencia del
cliente; ese es un tema que a los bancos puede importarles o no, y va a depender
del país de que se trate o de la política interna del propio banco.
Siempre debe haber un ordenamiento del tipo documental y, obviamente,
tiene que ser real. La persona debe demostrar que se trata de dinero generado o
proveniente de actividades lícitas. Nadie con actividades lícitas debería tener
problemas. Eso es lo que los bancos necesitan que se les demuestre y para eso
los particulares y las empresas deben estar adecuadamente asesorados para poder
tener su situación en regla, sostiene Sardáns.

