La venta de divisas, futuros y bonos dolarizados que desencadenó la Comunicación "A" 5.536 del Banco Central precipitó la vuelta de los exportadores al mercado de cambios.
El derrumbe de contratos futuros a mitad de semana tentó a las cerealearas a hacerse con posiciones a corto plazo. Vendieron granos al tipo de cambio mayorista, adquiriendo simultáneamente coberturas a casi el mismo valor. Ésa fue una de las razones que las convencieron de liquidar 2.000 millones de dólares en febrero.
De esta manera, el Rofex registró una avalancha de negocios por 600 millones de dólares, apuntalando al menos 30 centavos a los plazos más cercanos. Febrero, marzo, abril y mayo finalizaron a $ 7,770, $ 7,880, $ 8,050 y $ 8,160 respectivamente.
Por su parte, el billete oficial bajó cuatro centavos a $ 7,85 en casas de cambio y bancos del microcentro porteño, arrastrado por una merma del 0,48 por ciento -hasta los $ 7,845- en el mayorista. En la semana cayó diecisiete centavos y medio, una cifra inédita en la historia económica reciente del país.
La presencia de los exportadores se sintió en los negocios, que en el contado alcanzaron los 124 millones de dólares, luego de dos semanas con sesiones irrisorias. La mesa de dinero del Banco Central se alzó con 100 millones de dólares en la rueda. Así, sus reservas internacionales se engrosaron unos 19 millones de dólares hasta los 27.821 millones de dólares.
Por otro lado, las cuevas aflojaron con la cotización inflada y la divisa descendió 25 centavos a $ 12,15. La habilitación del dólar ahorro (cerró en $ 9,42) deprimió considerablemente la demanda en los circuitos cambiarios informales.
El contado con liquidación, que había sido una de las mejores inversiones de enero, sigue buscando un piso. Perdió 14,6 por ciento o 185 centavos en apenas cuatro días. La divisa MEP, en tanto, se hundió 117 centavos desde el martes para terminar la semana en los $ 10,36.
Es que el mercado sigue muy vendedor. Los bancos tienen tiempo hasta abril para desprenderse de sus bonos dolarizados. La emisión más negociada, el Bonar X con vencimiento en 2017, perdió el viernes un 4,74 por ciento, mientras que el Boden 2015 cayó otro 2,94 por ciento.
En Wall Street el panorama fue aún más opaco, con los bonos del canje de deuda a la cabeza. Aunque el Discount sufrió un desplome del 5,02 por ciento, el gran perdedor de la jornada fue el Par, con una caída del 5,70 por ciento. El Global 2017 se ubicó un peldaño por debajo, cayendo un 3,96 por ciento.
"Ante esta coyuntura los bonos, especialmente el AA17 y el GJ17, se encuentran en un profundo atraso en su cotización, con rentabilidades que bordean el rango de 15%-17%", advirtió Rava Sociedad de Bolsa.
Los títulos nominados en pesos, en cambio, presentaron un mejor perfil operativo con tendencia alcista. Será una semana clave para estos instrumentos, ya que el jueves aterrizará en los mercados el flamante IPC. Se esperan también los datos de crecimiento del año 2013, que repercutirán directamente en el precio de los cupones (el viernes padecieron declives de hasta el 5,51 por ciento).
De la mano del "contado con liqui", el riesgo de la deuda soberana argentina experimentó bajas sostenidas durante la semana. El índice EMBI que releva JP Morgan se deslizó un 10,78 por ciento hasta los 968 puntos básicos, mientras que el costo de asegurar deuda cayó más de 400 unidades, a 2.376 puntos según Bloomberg
Del lado de las acciones, el índice Merval rompió tres barreras de "precios sostén" (5.800, 5.700 y 5.600) para cerrar en 5.585 unidades con un desgaste del 5,04 por ciento. Nuevamente las empresas argentinas no supieron aprovechar el avance del 1,33 por ciento en el índice ampliado S&P 500. Telecom encabezó las bajas con un 6,72 por ciento a $ 33,30 por papel, seguida de varias compañías con poco más del 6 por ciento, como YPF, Tenaris y Petrobras de Brasil. |