Parece que se adelantaron algunas golondrinas y comenzaron a llegar para aprovechar las altas tasas de interés y el retroceso del dólar. Y eso, en parte, se podría ver además hoy en las millonarias ofertas que reciba el BCRA por las Lebac y Nobac. Pero al observar lo que ocurre ya en los mercados de futuros, donde vía precios y rendimientos se reflejan las expectativas del mercado respecto de las perspectivas económicas, la primera señal es una desaceleración de las expectativas devaluatorias. Dado que en el Rofex donde cotizan los futuros de dólar con vencimientos a distintos plazos, el contrato a fin de febrero que establece un dólar a $ 7,805 marcó una tasa implícita negativa del 8,27%. A partir del contrato a fin de marzo la tasa se vuelve positiva en un 7,73% (con un dólar de cierre de $ 7,917). Cabe señalar que ayer el dólar oficial contado cotizó a $ 7,82.
Para los operadores la evolución de las tasas implícitas de estos contratos de futuros que toman los inversores para cubrirse de la depreciación del peso también está mostrando que consideran que una parte de la devaluación esperada ya se concretó.
En los contratos más largos, como los que vencen en octubre el valor del dólar futuro cotizó a $ 9,50 lo que marcó la tasa implícita es del 30,58%, unos días atrás este contrato se negociaba a $ 9,62 (con un dólar contado por debajo de los $ 7,2).
Lo que se observa es que la baja en las tasas implícitas del dólar futuro respecto del precio contado muestran una desaceleración acorde con la apreciación cambiaria de los últimos días. O sea, los inversores redujeron sus expectativas de devaluación considerando que de alguna manera el tipo de cambio del mercado de contado se acercó al de equilibrio. Más bien están apostando a los dólares que ingresarán por la cosecha, fundamentalmente de la soja, que deberían traer una estabilidad hasta fin del tercer trimestre.
Otra señal del mercado de futuros es la reducción del spread entre las distintas posiciones (diferencial entre futuro y contado) prácticamente a la mitad de lo visto a comienzos de año.
Ayer el contrato a fin de año, el valor del dólar se pactó en $ 10 lo que implica una tasa implícita del 31,68%.
También se observa una disminución de la brecha entre las tasas que se negocian en el Rofex y las que se operan en el MAE. Al respecto, vale tener presente que los precios del Rofex no pueden ser controlados por el BCRA a diferencia del MAE.
Claro que todo esto se da en un contexto de cierto endurecimiento a la restricción de compra de dólares que no ha impactado en el mercado de futuros. Cuando emergen obstáculos para comprar dólares en el mercado oficial se complica el arbitraje entre el dólar contado y las tasas de interés en pesos y en dólares. Por lo tanto "la cotización del contrato del dólar futuro deja de estar influido directamente por el tipo de cambio contado, tasa de interés en pesos y en dólares, y pasa a ser la expectativa de depreciación futura el principal determinante de su dinámica", explican los expertos.
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