El euro volvió a aprovechar la debilidad del dólar para situarse por encima de la cota de 1,28, que no pudo mantener después de que las cifras de venta de nuevas viviendas repuntaron de forma inesperada y compensaron así los descensos provocados en parte por la discreta recuperación de los pedidos de bienes duraderos. Los inversores mantuvieron la prudencia ante la publicación esta tarde del Libro Beige de la Reserva Federal. A la espera de estas novedades, los inversores se dejaron llevar por la tendencia de los últimos días y deshicieron posiciones en el dólar, aunque con cautela. Los pedidos de bienes duraderos en EEUU se incrementaron un 0,2% en septiembre, frente a un descenso del 0,6% registrado durante el mes anterior. Sin embargo, los pronósticos de los analistas apostaban por una subida en torno al medio punto porcentual, lo que hizo que los inversores reforzaran su decisión de vender dólares.
No obstante, el euro avanzó terreno con poco entusiasmo y no permaneció mucho tiempo por encima de 1,28 dólares. El canciller alemán, Gerhard Schröder, ya expresó ayer su inquietud por la posibilidad de que un euro excesivamente revalorizado tenga un impacto negativo en el crecimiento de las principales economías europeas. El presidente del Bundesbank y miembro del consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Axel Weber, no descartó que en los próximo días se establezca en los mercados un debate en torno a la conveniencia de que el euro se sitúe en cotas tan elevadas.
No obstante, estos movimientos se vieron condicionados por la publicación esta tarde del Libro Beige de la Reserva Federal, que dará nuevas pistas sobre la marcha de la recuperación de la primera economía mundial. Además, el viernes se conocerán las primeras cifras del PIB del tercer trimestre. Los descensos del dólar se vieron en parte enjugados después de que las cifras de venta de nuevas viviendas subiera y sorprendiera a los analistas, que esperaban la tendencia contraria. La cifra sugiere que la compra de viviendas está siendo uno de los pilares fundamentales del crecimiento económico en EEUU.
Mientras, el yen siguió avanzando terreno y se situó en 106,3 unidades por dólar. De momento, el Banco de Japón no tiene visos de intervenir en el mercado y algunos analistas aseguran que las alarmas aún no han saltado en el organismo emisor nipón.