La expectativa es que la retención de dólares para las importaciones termine en mayo, cuando entrarán los recursos provenientes de la exportación de la cosecha de soja. Pero el equipo económico argentino ya advirtió a las empresas que tienen que buscar financiación en el exterior para pagar sus importaciones. La restricción golpeó directamente a Brasil, que exportó 19.000 millones de dólares hacia la Argentina en 2013. Así, los ingresos de las empresas brasileñas se retrasarán y temen que el país no cumpla con sus obligaciones si entra en default.
El sector automovilístico es el más afectado, ya que representa la mitad del comercio. Con fábricas en ambos países, las empresas intercambian partes, piezas y autos listos.
Los ejecutivos fabricantes de automóviles consultados por Folha informaron que aún no decidieron qué van a hacer, pero hay un riesgo de interrupción en el envío de piezas a la Argentina, porque nadie quiere aumentar su deuda en dólares con el país.
El gobierno de Brasil está considerando aprobar una línea de crédito para desbloquear el comercio, pero el temor de que el dinero permanezca en “cuarentena” complicó la negociación.