El sinceramiento de la inflación que llevó a cabo el Palacio de Hacienda el jueves pasado fue recibido con bombos y platillos por el mercado, que lo ve como un gran paso en la dirección correcta. La cifra del 3,7 por ciento de inflación en enero sigue estando por debajo de las estimaciones privadas porque, según las consultoras, los aumentos en el trasporte público tuvieron mayor incidencia en sus mediciones.
Sin embargo, el renovado IPC ayudará a restablecer las relaciones con el Fondo Monetario Internacional, abriendo la puerta a futuras colocaciones de deuda en los mercados de capital internacionales. Con el retorno de las revisiones del ente monetario, la Argentina podrá acelerar las conversaciones con el Club de París e incluso empezar a discutir una solución negociada con los denominados fondos buitre.
Por otro lado, la nueva metodología para medir la inflación embarrará las discusiones salariales, haciendo casi impracticable el techo del 25 por ciento que el Gobierno pretende establecer en las paritarias.
Además, como se observó en la rueda del viernes, aumentará el costo de la deuda pública atada al índice de precios. Los bonos del canje de deuda fueron los grandes beneficiados con impulsos del 21 por ciento para el Discount y del 17,94 por ciento para el Par. El Cuasipar también logró un notable incremento del 18,51 por ciento, aunque el Bogar 2018 ( 7,55%), el PR13 ( 8,77%) y el PR12 ( 2,78%) se ubicaron un peldaño debajo. Vale aclarar que una amplia mayoría de estas emisiones se encuentra en manos del propio Gobierno.
El resto de los títulos tendieron a la baja, especialmente los que están nominados en dólares. Los bonos del canje que cotizan en Wall Street promediaron caídas del 2,50 por ciento, mientras que el Bonar X sufrió un desgaste del 1,33 por ciento.
El Boden 2015, en tanto, perdió un 1,85 por ciento en pesos pero finalizó la semana convalidando un precio de u$s 95, nivel que había alcanzado en los días previos a la corrida cambiaria. Al contener el goteo de reservas en febrero, el Banco Central alejó los fantasmas de insolvencia, fortaleciendo a este papel, que ya rinde un 12,5 por ciento en dólares.
Los cupones del PBI fueron los que peor reaccionaron al nuevo índice de precios. Promediaron caídas del 2,12 por ciento, liderados por el 3,30 por ciento del emitido en dólares bajo legislación neoyorquina. El mercado teme que el Gobierno ajuste la tasa de crecimiento 2013 por debajo del 3,26 por ciento para ahorrarse casi u$s 4.000 millones a fin de año.
En el plano accionario, las energéticas y los bancos presidieron una suba del 2,24 por ciento, hasta las 6.070,60 unidades. En la semana, el estrellato correspondió al Banco Macro con salto del 19,49%; Banco Francés con 16,36% y el Grupo Financiero Galicia con un 16,29%. La alta exposición de títulos públicos que poseen en sus carteras de inversión propulsó sus precios. En el caso de las energéticas, las alzas obedecen a un futuro ajuste de tarifas que llegará a más tardar luego de las negociaciones paritarias. Al igual que en 2013, Edenor lidera a las acciones con un ascenso del 45,66 por ciento en el año.
Por su parte, el mercado de cambios finalizó con un dólar a $ 7,79 para la venta en bancos y casas de cambio del microcentro porteño. La mesa de dinero del Central se alzó con u$s 70 millones en la rueda mayorista, engrosando u$s 25 millones su atribuladas reservas que terminaron en los u$s 27.823 millones. También influyó un repunte del 1,55 por ciento en el oro.
El billete informal volvió a caer y se hundió diez centavos a $ 11,85, debido a la casi nula cantidad de operaciones. Tanto la escalada de 45 centavos del miércoles como las mermas de jueves y viernes, estuvieron promovidas por los movimientos del tipo de cambio implícito utilizado para fugar divisas al exterior. Esta cotización acusó un declive de diez centavos hasta los $ 10,77.
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