La tendencia negativa entre los warrants tuvo comienzo el último jueves cuando el ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció el nuevo IPC, el Índice de Precio al Consumidor Nacional Urbano (IPCNu). La inflación de enero recalculada por el gobierno, a pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI), fue de 3,7%, lo que provocó alzas de hasta 22% en los bonos ajustados por CER. Sin embargo, este reconocimiento deja abierta una incógnita respecto del PBI de 2013, el otro dato que el Fondo pidió rever. Si la revisión es tan extrema como la del IPC está en riesgo el pago de los cupones.
Aunque la peor performance de ayer fue la del cupón en dólares bajo ley nacional, un 2,3% negativo, en promedio los warrants bajaron 2%. A su vez, en las últimas cuatro ruedas, el mismo Cupón protagonizó las caídas más contundentes.
Así, el mercado dio pruebas de que desconfía.
Para los analistas, la duda sobre el nuevo PBI recae en cómo se hará el cálculo. Todo el mercado se pregunta de qué manera se elabora este indicador. Si usan la base del último censo, el de 2004, o si se simula la del año pasado utilizando el censo de 2004 más una encuesta de 2013. De manera que mucho más difícil es saber cómo lo van a modificar, comentó Fausto Spotorno, economista Jefe de Orlando Ferreres.
A simple vista, una inflación más alta impactaría en un crecimiento más modesto, pero como la medición del IPCNu comenzó a realizarse a partir del último enero, es poco probable que los cálculos se retrotaigan. Tal como indicó el jefe de Estrategia de Puente, Alejo Costa, no hay datos del IPC de todo 2013 para que el deflactor aumente lo suficiente como para que se desinfle el PBI y no se paguen los warrants.
Es que estimación del gobierno sobre el crecimiento del año pasado es de 5%, por lo que la revisión del PBI tendría que resultar dos puntos porcentuales por debajo de ese nivel para evitar un desembolso de más de u$s 3.000 millones. Cabe recordar que para que se gatille el pago de los warrants el incremento debe ser superior al 3,2%.
Según fuentes de la City, sería muy contraproducente para el gobierno desentenderse de este compromiso cuando siempre defendió y fomentó el crecimiento a tasas chinas. Además, un cambio de PBI tan brusco haría sospechar sobre las buenas intenciones del país de reconciliarse con los mercados internacionales y tiraría por la borda las repercusiones positivas que se obtuvieron tras el sinceramiento de la inflación. El anuncio de Kicillof hizo que los bonos ajustados por CER se dispararan y, pese a que la euforia disminuyó con el correr de las ruedas, el rumbo alcista se mantuvo.

