Precisamente éste y otros datos consignados aparte, forman parte de un escenario impar con matices que rozan lo inverosímil en algunas cuestiones, todo un bestiario cortazariano donde no falla la referencia al ex secretario Moreno y sobre todo en lo que atañe a los importadores y las vicisitudes que deben atravesar para poder obtener la autorización de sus Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI).
Pero lo urgente habla del tipo de cambio. Fuentes de Gobierno lo confirman, pero quienes han salido a hacerlo público en las últimas horas son los economistas: habrá que esperar 90 días hasta que lleguen los dólares de la cosecha y durante ese lapso, el tipo de cambio se mantendrá sin grandes variaciones. Esta pax, que algunos ven con curiosidad, parece ser la secuela necesaria de haber llevado el dólar a $ 8 a fines de enero y haber cerrado con el agro un pacto: primero hay que liquidar el remanente, después ingresar los dólares de la cosecha.
Las nuevas políticas del BCRA están equilibrando el juego de oferta y demanda en el mercado cambiario durante los próximos tres meses, de manera de permitir mantener el tipo de cambio estable sin perder reservas. La trayectoria temporal del tipo de cambio dependerá de lo que haga el Ministerio de Economía, no el BCRA. Juan Carlos Fábrega está asumiendo los costos y hace su ajuste, sostienen en la consultora Economía y Regiones, que conduce Diego Giacomini.
Retacear las divisas para importar es el nuevo mecanismo informal del BCRA para balancear el mercado cambiario, dejar de vender dólares y evitar que sigan cayendo las reservas, señala el economista Carlos Melconian en un informe de M&S Consultores. Se suma al resto de las restricciones y cepos. Frenando importaciones, el BCRA deja de vender. O sea que el mercado está atado con alambre, completamente anestesiado. Es un mecanismo sostenible en el tiempo pagando costos muy elevados en términos de disponibilidad de productos importados, agrega.
Así, el grueso de las consultoras estima un tipo de cambio estable durante los próximos 3 meses que rondará los $ 8, si bien varios economistas oportunamente consultados por El Cronista tienen distintos pronósticos para lo que será el avance del tipo de cambio de mediados de mayo en adelante. Por ejemplo para Pedro Rabassa, director de Empiria Consultores, si la inflación no baja, va a ser imposible mantener el tipo de cambio actual y la corrección será cuestión de tiempo. Tendrá que hacerse a más tardar en el segundo semestre y creemos que será de forma gradual, hasta llevar el tipo de cambio a $9,8, explicó la última semana.
Como él, el último informe de la banca Credit Suisse sostiene que la liquidación de activos en dólares de los bancos le dará margen al Gobierno hasta que ingresen los dólares estacionales de la cosecha agrícola.
El economista Miguel Bein, elogiado recientemente por la presidenta, proyectó un dólar estable a $9,30 para fin de año, con una inflación promedio en 33%. En definitiva, esto implica necesariamente que entre junio y diciembre el tipo de cambio deberá avanzar. ¿Serán microdevaluaciones o un ajuste como el de enero? Nadie se anima a anticiparlo, pero algunos economistas cercanos al Gobierno señalan que el billete se deslizaría hacia su valor objetivo.

