Exultante, después de recoger elogios de los principales analistas financieros, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, indicó ayer que piensan monetizar los títulos en un plazo de alrededor de dos años. También se desprendería en ese tiempo del 12% que retiene de YPF. "Vamos a ser muy prudentes y estudiar con calma las opciones", dijo Brufau en una conferencia con analistas en la que comentó los resultados de la empresa en 2013 y que, como era previsible, terminó dominada por el asunto Argentina. En esos dos años a los que se refirió Brufau, Repsol cobraría unos US$ 1200 millones en intereses y podría recibir la amortización de uno de los bonos que le entregará el Gobierno (otros US$ 500 millones). Para poner en contexto, el beneficio neto de la petrolera el año pasado fue de US$ 267 millones. El convenio para compensar a Repsol contempla un pago neto de US$ 5000 millones en cuatro clases de bonos. La cifra está garantizada, de modo tal que el Gobierno emitirá hasta US$ 1000 millones de deuda más para cubrir el descuento que sufren los títulos argentinos. Repsol considera un gran triunfo esa garantía extraordinaria, así como otras dos cláusulas. Una por la cual sólo se considerará cumplido el pacto cuando la empresa ingrese en caja US$ 5000 millones, ya sea por la venta de los bonos o por su amortización. Y otra que la habilita a reclamar ante un organismo de la ONU si la Argentina incumple. Sería un mecanismo más simple que el engorroso trámite que tenía abierto ante el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi), porque ya existe una tasación acordada. Los analistas financieros consideran que Repsol consiguió un blindaje antidefault. Por eso podría ser conveniente disfrutar durante un tiempo de los elevados intereses ofrecidos: la mayor parte del pago será en un bono nuevo a 10 años que rinde 8,75% anual en dólares. El resto, en papeles a 8,26 y a 7 por ciento. Las emisiones de otros países latinoamericanos (Uruguay, Brasil, Chile) rinden entre 3 y 5%; España está pagando 3,8% por financiarse a 10 años. "Afrontamos 2014 y el resto de la década sobre una base muy sólida y con optimismo", festejó Brufau. Consideró que el acuerdo es "muy bueno para las dos partes". Y reconoció que está tranquilo: "La Argentina debe pagar y tenemos la garantía de que recibiremos ese dinero". "Mejor que lo estimado"Tampoco tiene prisa para salir de YPF, pero sí sugirió que el plan es monetizar sus acciones para usarlas en inversiones estratégicas. "No queremos destruir el mercado, el valor de YPF, queremos maximizar el precio en términos de efectivo", subrayó. La empresa prevé ingresar entre 1200 y 1500 millones por las acciones que le quedaron, excedentes del 51% que le expropió el gobierno kirchnerista en abril de 2012. El trabajoso acuerdo que cierra el conflicto por YPF fue desmenuzado por los principales analistas de inversiones. Credit Suisse valoró como "mejores que las estimadas" las garantías que obtuvo Repsol, aunque deja sentadas sus dudas sobre la posibilidad de que el país cumpla con la elevada factura de intereses en el corto plazo. "Lo importante de la compensación es que viene con garantías. Si la petrolera consigue ese dinero [los US$ 5000 millones] ya ganaría un 40% más de lo que hubiéramos esperado hace tres meses", añadió Barclays. Ahorro Corporación Financiera (ACF) valoró "positivamente" el pacto de "solución amigable" del conflicto "fundamentalmente al haberse obtenido garantías adicionales para el cobro". La Bolsa de Madrid tomó con cautela el anunció (la acción de Repsol subió 1% en un día de caídas). Los inversores sobre todo recomiendan esperar a ver si la empresa dilucida qué hará con el dinero. Pero ahora son días de conciliación. Los negociadores de la empresa viajaron ayer a la Argentina: esta tarde participarán de un acto con el ministro de Economía, Axel Kicillof, y otras autoridades del Gobierno. Será una ratificación simbólica del acuerdo.. |