Así lo consideran los empresarios más importantes del país y los más pequeños, los agentes financieros, los comerciantes y así se lo hizo saber el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, al ministro de Economía, Axel Kicillof. Ya devaluamos, ya subimos las tasas de interés y ya aspiramos los pesos del mercado; ahora te toca a vos bajar un poco la inflación, es la frase que le adjudican al banquero cuya voz es la que mas escucha la Presidenta en estos tiempos.
Por eso, Cristina se reunió el viernes con los empresarios de la Unión Industrial Argentina y seguirá mezclando dosis de amenazas, multas y encuentros amables para tratar de sumarlos a una batalla contra la suba de los precios que, a juzgar por las estadísticas privadas, sigue sin mostrar un escenario cercano a la victoria.
La inflación es el enemigo de la Presidenta, de los empresarios y de todos los argentinos. Porque si en dos meses no hay chances concretas de frenarla, el fantasma de la devaluación volverá a oscurecer este final de verano con el dólar adormecido.

