La entidad conducida por Juan Carlos Fábrega mantiene en estos días un control tan absoluto sobre el mercado cambiario que le permite lotear la oferta diaria que llega desde la exportación.
Ayer, se operaron u$s 216 millones en los dos mercados mayoristas de la Citi porteña que la mesa de operaciones del BCRA se encargó de repartir centavo por centavo entre importadores y el BCRA.
"Hacer operaciones de más de u$s 300.000 es más difícil que nunca. Hay que tener la autorización del BCRA, repartirla en varias partes, esperar, entrar, salir, una locura", dijo ayer un corredor cambiario. "La mayor parte de lo que se opera son compras menores, dentro de un criterio muy arbitrario de lo que son insumos críticos para alguna industria", agregó.
El reparto diario se complicó un poco ayer porque se concretó el giro de u$s 300 millones, parte del pago de u$s 800 millones que debe hacer YPF por la compra de los activos locales de la petrolera Apache.
Debido a ese pago, las reservas finalizaron en u$s 27.464 millones, con una caída diaria de u$s 11 millones. Para disminuir el impacto del giro colaboraron la variación de las divisas y metales que componen las reservas el euro subió 0,28% y el oro 1,45% junto con las compras que hizo la entidad.
En las últimas seis semanas, tras las devaluación de fines de enero, Fábrega parece haber impuesto una paz cambiaria a rajatabla que pesa, más que nada, sobre importadores.
Tras tocar los $ 8,015 el 30 de enero último, el dólar mayorista perdió algo menos de 15 centavos y cayó el volumen operado.
Según fuentes oficiales, parte de las operaciones que antes se registraban en el Mercado Abierto Electrónico y en el Mercado Electrónico de Cambio, las dos plazas mayoristas, para pasar a concretarse dentro de los mismos bancos. El pedido informal a las entidades financieras es que intenten evitar el mercado mayorista siempre que puedan calzar ventas de sus clientes exportadores con compras de clientes que necesitan importar.
"Por la caída de volumen ya hay parates, hay empresas que están reduciendo su producción o suspendiendola, como ya se vió en el sector automotor", señaló otro corredor.
La brecha cambiaria entre el dólar informal y el que se ofrecía en pizarras de la City porteña era de 38%, apenas unos puntos por encima del 35% que se le impone al dólar turista y que lleva a esas operaciones a un precio de $ 10,70. Mientras tanto, el tipo de cambio para operaciones de atesoramiento llegó a los $ 9,48.

