El Club de París habría aceptado iniciar las negociaciones formales con la Argentina por la deuda en default de más de 10 mil millones de dólares, entre capital e intereses.
Según publica hoy el diario Bae, los países ricos acreedores agrupados en la entidad fijaron el 26 de mayo como fecha para empezar a definir los términos de pago de la deuda en default desde 2001 que reclaman sus socios.
En principio, el Club de París aceptaría que el pago sea en cuotas y condicionado a que el acuerdo haga llegar dólares frescos a las reservas del Banco Central.
La noticia se conoció pocas horas antes de que la presidenta Cristina Kirchner viaje a la capital francesa para reunirse con su par Françoise Hollande, aunque el tema no formará parte de su agenda oficial.
Según el diario, el Gobierno se propone cumplir con el pliego de condiciones que fijaron los grandes bancos de Wall Street para volver a financiar a tasas razonables al Estado argentino, que incluía el saneamiento del Indec, el pago de los juicios de empresas en el Ciadi y la indemnización a Repsol por la expropiación de YPF. Todavía resta retomar las negociaciones con los fondos buitre que rechazaron los canjes de deuda de 2005 y 2010 .
El Gobierno presentó dos alternativas para refinanciar la deuda que permanece en default desde diciembre de 2001 y que alcanza los u$s 10.000 millones, entre capital e intereses. La administración de Cristina Fernández quiere llegar a un acuerdo sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En enero último, El Cronista informó que una de las opciones contempla realizar un pago en efectivo de alrededor del 20% de la deuda e ir saldando el resto de la deuda a medida que ingresen nuevos créditos de los países acreedores para inversiones de bienes de capital. Para convencer a los miembros del Club de París, la Argentina debería pagar al contado unos u$s 2.000 millones. Pero el Gobierno propondría saldar en efectivo un porcentaje del capital, no de los intereses. Así, el pago cash sería de casi u$s 1.400 millones. También se negociaría una quita.
La otra opción que maneja el Ejecutivo es evitar el pago en efectivo (algo que el Club de París exige) e ir pagando la deuda con nuevos desembolsos, en una suerte de rollover. Aquí, a regañadientes, el Gobierno permitiría al FMI auditar sus cuentas bajo los términos del Artículo IV de su estatuto, algo que el país evita desde 2006 y que es una exigencia de los acreedores para aceptar un plan de pagos.
A principios de este año, el ministro de Economía, Axel Kicillof, viajó a la capital gala y comentó que su encuentro con los representantes de los acreedores había sido “muy positivo”. Pero la vocera del Club, Clotilde L’Angevin, aclaró que las negociaciones “no comenzaron formalmente” y que era “demasiado temprano” para responder a la propuesta argentina.
Cristina Fernández viajará el miércoles de la próxima semana a París, respondiendo a una invitación del jefe de Estado de Francia, François Hollande. La mandataria inaugurará el Salón del Libro de París y participará de un almuerzo oficial en el Palacio del Elíseo. Los jefes de Estado mantendrán una reunión bilateral, pero sin tocar la deuda con el Club de París.

