La nueva calificación, que cambió el panorama de la nota a estable desde negativa, mantiene a los bonos argentinos entre los especulativos, pero considera que el país presenta ahora un "riesgo aumentado de no cumplir con sus obligaciones de deuda en moneda extranjera", según un comunicado de Moodys. Argentina quedó a dos escalones de la nota C otorgada a los países al borde de default.
La decisión de Moodys de degradar la nota argentina fue adoptada por dos factores.
En primer lugar, por "una significativa caída de las reservas oficiales, que bajaron de un techo de 52.700 millones en 2011 a 27.500 millones (de dólares), incrementando el riesgo de que Argentina no cumpla con sus obligaciones de deuda en moneda extranjera", explicó Moodys. Y en segundo lugar, por "un entorno de políticas inconsistente que incrementa la posibilidad de que las reservas oficiales continúen bajo presión este año y el próximo", agregó.
"Si las reservas se han estabilizado en el último mes, existen continuos altos riesgos de mayores caídas, un riesgo crediticio clave ya que Argentina no tiene acceso a los mercados internacionales y utiliza las reservas del banco central para cumplir sus obligaciones de deuda en moneda extranjera", explicó.
Respecto de la negociación con el Club de París, Moodys remarcó que "es poco probable que mejore sustancialmente los niveles de reservas, porque aunque podría conducir a nuevos préstamos bilaterales, tomará meses para su concreción". Y agregó: "Nosotros esperamos que cualquier nueva financiación bilateral estará limitada en los próximos dos años".
Según la agencia, la caída de las reservas y la falta de acceso a los mercados "reflejan las insostenibles decisiones en materia de política económica que han llevado a una alta inflación, devaluación cambiaria, huida de capitales y estancamiento económico".
Entre los problemas de la economía argentina, Moodys mencionó la inflación, los desequilibrios fiscales, el impacto negativo para el crecimiento de las altas tasas de interés del banco central y la rápida depreciación del peso.
Y enfatizó que "los desafíos políticos también reducen el margen de maniobra del gobierno, con los sindicatos resistiendo los esfuerzos oficiales para mantener los aumentos de salarios por debajo de la expectativa inflacionaria".

