El dólar oficial anotó su segundo impulso consecutivo de tres centavos, a $ 7,965, en un comienzo de semana reminiscente a la era de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. No obstante, la "flotación administrada" que lleva a cabo Juan Carlos Fábrega se basa en la restricción de la demanda de divisas y no en la inyección de liquidez que imperaba hace un año. Ayer, la mesa de dinero del organismo monetario brilló por su ausencia, convalidando un cierre en los $ 7,958 para el billete mayorista.
De esta manera, el dólar finalizó en terreno positivo por séptima jornada sucesiva. Algunos operadores sospechan que el Palacio de Hacienda busca un tipo de cambio más atractivo en las vísperas de la liquidación gruesa del sector agropecuario. Por lo pronto, la semana pasada las cerealeras aumentaron el ritmo de liquidación hasta los u$s 516,28 millones según el tradicional informe de CIARA, lo que significó un incremento del 19,4 por ciento interanual.
El gradual incremento del tipo de cambio no pasó desapercibido en el mercado de futuros. Luego del golpe que significó la Comunicación "A" 5.536, que obligó a las entidades financieras a desarmar posiciones en estos contratos, los plazos más cortos empiezan a mostrar una paulatina recuperación. Por ejemplo, septiembre se negoció a $ 9,190 anotando una tasa implícita cercana al 29 por ciento, mientras que marzo, abril y mayo cerraron a $ 7,987, $ 8,1420 y $ 8,3250 respectivamente.
Por su parte, el dólar paralelo operó con una leve alza de tres centavos a $ 10,83 para la punta compradora y a $ 10,93 para la vendedora. Nuevamente los circuitos paralelos se movieron al ritmo del "contado con liquidación". Esta cotización bursátil, que se utiliza para fugar capitales del país, también acusó un repunte de tres centavos para terminar en los $ 10,17.
Del lado de la renta fija, se empinaron las caídas de los bonos que indexan por el CER. Ya habían padecido una ola vendedora en el desenlace de la sesión del lunes, minutos después de que Axel Kicillof reportase un inflación del 3,4 por ciento para el mes de febrero. Las mermas más importantes vinieron desde el lado del Cuasipar (6,25%), el Bogar 2018 (3,51%) y el Par en pesos (4,62%). Tampoco fue una buena jornada para los bocon, con pérdidas del 2,64 por ciento para el Pr 12 y del 1,33 por ciento para el Pr 13. El Discount (-0,08%), que rinde alrededor del 7,5 por ciento más el CER, fue el único papel inmune a las ventas.
Los grandes jugadores de la plaza parecen volcarse hacia otros instrumentos como los cupones atados al crecimiento de la economía. Es que en los próximos días, de no mediar ninguna sorpresa, el Gobierno confirmará una expansión del 5 por ciento en el MAE, gatillando el pago de casi u$s 4.000 millones en diciembre. Así, los cupones PBI registraron ascensos de hasta el 1,20 por ciento en la rueda.
En Wall Street y con un bajísimo volumen, las emisiones argentinas operaron sin una tendencia definida. El Global 2017 ganó un 0,53 por ciento, en tanto que los bonos del canje acusaron rojos superiores al 1 por ciento. El mercado se mostró confundido debido a dos informes contrastantes sobre la deuda argentina. Mientras que Moody's rebajó el lunes la calificación crediticia de la Argentina preocupado por la solvencia futura del país, Bank of America recomendó la cobertura de carteras con títulos nacionales, esperanzado por la estabilización del tipo de cambio y las reservas.
En el panorama bursátil, las acciones ganaron terreno en línea con los mercados externos. El índice Merval de Buenos Aires subió un 2,09 por ciento a 5.883,48 puntos. Con $ 106,2 millones operados, se destacaron el Grupo Financiero Galicia (5,77%), el Macro (4,90%) y el Francés (3,27%). Los papeles bancarios son los predilectos de los inversores por su liquidez. Así se notó también en Wall Street, donde los ADR financieros treparon hasta 5 por ciento.
|