"Por la suba de tasas, hay un congelamiento en el nivel de operaciones en el descuento de cheques. Es razonable: a las pymes les es más difícil descontar esos cheques porque se les retiene más dinero y no es conveniente para ellas", dijo Liliana Otero, responsable de Comunicación de Acindar Pymes SGR. "Es un momento de incertidumbre y de contracción económica, y las tasas tan altas no permiten a las pymes financiarse", agregó.
Cuando el BCRA subió las tasas de las Lebac (en torno al 29%), el mercado empezó a usar esa tasa como referencia en vez de la Badlar (en torno al 26%). Según el IAMC, la tasa promedio ponderada de los cheques avalados saltó 620 puntos básicos, a 31,6% (28,9% a 60 días) en febrero.
En enero las pymes habían descontado $ 338,6 millones en total, en parte porque las empresas tenían una expectativa de inminente devaluación que las llevó a hacerse de dinero para cubrirse acumulando stock de productos dolarizados, explicaron en el mercado.
Durante las tres primeras semanas de febrero se negoció un promedio diario de $ 16,7 millones. Pero a partir de la última semana el volumen viene siendo de $ 10 millones diarios, según datos de la Bolsa.
"En el volumen impacta tanto la norma del BCRA como el menor ritmo de actividad, que hace que las pymes descuenten menos cheques", dijo el operador de un fondo pyme.
A partir de este mes, el BCRA incorporó el descuento de cheques de las pymes en los créditos para la inversión productiva a una tasa del 17,5%, y las tasas cedieron unos tres puntos porcentuales, a un promedio de 26% a 60 días, según Bolsar.com. Aunque en algunos bancos puede ser difícil conseguir esta línea, parte del volumen se canalizó por allí.
Tambien las cerealeras influyen en la caída de volumen, al descontar cheques directamente a las empresas sin que intermedie la Bolsa. Según contaron en el mercado, muchos de los valores son descontados por estas exportadoras como parte de la operatoria que realizan vendiendo dólares en el spot, comprando barato los futuros de dólar (gracias a las ventas forzadas que tuvieron que hacer los bancos) y calzándolos con los cheques de las pymes, lo que les permite ganar la tasa de descuento más la devaluación real sobre el futuro ficticio. Las pymes, se aseguran la colocación.
Por lo pronto, la baja en el volumen genera cierta "tranquilidad" entre las SGR, porque las empresas "no están tan desesperadas por conseguir fondos y pagar tasas altas".

